Virgin

Virgin

La portada de Virgin, una radiografía de una pelvis con un DIU visible, está muy lejos de la estética brillante y veraniega de Solar Power (2021), el tercer álbum de Lorde, cuyas canciones soleadas y con aroma a jazmín se inspiraban en el folk de Laurel Canyon y el soft rock de principios de los 2000. En retrospectiva, aquella estética libre y despreocupada resultó un tanto idealista: una proyección de lo que la neozelandesa, entonces recién llegada a Nueva York, deseaba ser. Su cuarto álbum, como le dijo a Zane Lowe de Apple Music, es un retrato de la cantante de 28 años tal como es, sin filtros ni disculpas: “Como una foto tuya que no te encanta, pero que refleja algo verdadero de ti”. Compuestas entre 2023 y 2025, las canciones de este nuevo álbum son viscerales y sin reservas. Dejan atrás la vibra espiritual y relajada de Solar Power para abrazar ritmos que se sienten en las entrañas. Es el primer disco de Lorde desde su debut en 2013 que no coescribe ni coproduce con Jack Antonoff; en su lugar, compartió la producción con el músico Jim-E Stack, radicado en Los Ángeles. La introspección surrealista da paso a bajos intensos en “Hammer”, el tema que abre el álbum, donde un paseo por Canal Street se transforma en una experiencia psicodélica. “Acababa de dejar los anticonceptivos y no podía creer cómo me sentía”, contó Lorde a Zane Lowe sobre el origen de la canción. “Todo era pura posibilidad. Ese primer sonido parece surgir de un lugar muy visceral. Mi hermana me dijo: ‘Suena como si viniera de tu útero’”. Lecturas de aura, cigarrillos a las tres de la mañana, espejos rotos, pruebas de embarazo, colapsos del ego. En “Man of the Year” y “Favourite Daughter”, cada pregunta lleva a otra sobre lo que significa ser mujer, y más aún, ser una mujer que ha sido famosa durante casi la mitad de su vida. Esta última canción funciona como una carta de amor a su madre y, a la vez, como una reflexión sobre lo que implicó convertirse en una estrella del pop mundial siendo apenas una adolescente. “Durante los últimos 10 o 12 años, y desde antes también, ha existido esta necesidad desesperada de ser amada, de recibir aprobación, de ser la favorita”, le dijo a Zane Lowe. “Y me conmovió mucho que, incluso mientras cantaba esta canción sobre mi ídola más grande, la persona que más admiro en el mundo, también estuviera cantando sobre lo increíble que fue lo que me pasó a los 16”. Ahora, la superestrella encuentra libertad en soltar el control: “He estado en un pedestal, pero esta noche sólo quiero caer”, canta en la inquieta “Shapeshifter”. “Todavía no sé qué pasa cuando sacas un disco como este”, confesó sobre el retrato sin filtros que presenta Virgin. Pero en esa transparencia absoluta, parece encontrar algo parecido a la paz.