

En la portada de SECO, el decimoctavo álbum del trovador guatemalteco Ricardo Arjona, se incluye una foto borrosa en blanco y negro que lo retrata de niño, posando con timidez junto a un arroyo. El título de este material hace referencia al apodo de Arjona durante su infancia y, además, es el disco que lo devuelve a la actividad musical luego de dos dolorosas cirugías de columna. A los 61 años, Arjona suena áspero y aguerrido en “Despacio Que Hay Prisa”, un tema con acentos de rock, reggae, batería pesada, acordes grandilocuentes y la decisión de decirles ‘te quiero’ a sus enemigos. En el tema de apertura, el meditabundo “Barcelona”, recuerda con ternura un romance que no pudo ser. Pero el momento más profundo y desgarrador nos espera al final del viaje, cuando el también productor cierra el álbum con “Todo Termina”, un repaso de vida que condensa todo lo sentido y experimentado, desde una gelatina de hospital hasta un avioncito de papel y momentos de nostalgia pasajera. Para todas las personas que siguen la carrera de Arjona desde los días de “Desnuda”, más que un retorno, SECO es una revelación.