15 canciones, 55 minutos

NOTAS DE LOS EDITORES

Cuando Taylor Swift anuncia un cambio de personalidad musical en la incendiaria “Look What You Made Me Do”, está claro que su séptimo álbum tiene tanto de advertencia a sus detractores como de transformación artística. Además de un disco sobre las consecuencias de la fama, reputation es una reinvención musical de primer orden. Sus canciones, tan pegajosas como siempre, tienen aquí un filo oscuro que va de la afirmación de “End Game”, una lánguida pero evocadora colaboración con Ed Sheeran, al refrescante descaro de “I Did Something Bad”. Los conflictos entre la esfera personal y la pública dominan las letras, que muestran a una Swift más desafiante que nunca y pintan un autorretrato de fascinante complejidad. Si 1989 completó el viaje de Swift del country al pop, reputation revela sus inquietudes adultas con inagotable energía y una honestidad poco habitual en el mainstream.

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Cuando Taylor Swift anuncia un cambio de personalidad musical en la incendiaria “Look What You Made Me Do”, está claro que su séptimo álbum tiene tanto de advertencia a sus detractores como de transformación artística. Además de un disco sobre las consecuencias de la fama, reputation es una reinvención musical de primer orden. Sus canciones, tan pegajosas como siempre, tienen aquí un filo oscuro que va de la afirmación de “End Game”, una lánguida pero evocadora colaboración con Ed Sheeran, al refrescante descaro de “I Did Something Bad”. Los conflictos entre la esfera personal y la pública dominan las letras, que muestran a una Swift más desafiante que nunca y pintan un autorretrato de fascinante complejidad. Si 1989 completó el viaje de Swift del country al pop, reputation revela sus inquietudes adultas con inagotable energía y una honestidad poco habitual en el mainstream.

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