18 canciones, 1 hora 1 minuto

NOTAS DE LOS EDITORES

Lover, el séptimo álbum de Taylor Swift es un espíritu libre que proyecta confianza y paz. Trece años después de su álbum debut y tras una marimba de canciones sinónimas de cicatrices de guerra por rupturas amorosas y disputas con otras celebridades, este proyecto emana madurez, claridad y fortaleza. Quizá esto se debe a que Swift, a sus 29 años, celebra una nueva etapa. Está en una relación seria y muy privada (raramente se les ha visto juntos), encontró su voz política (la vemos luchar por la igualdad de derechos) y proyecta al futuro (sus fans creen que la desgarradora “Soon You’ll Get Better” habla sobre la batalla contra el cáncer de su madre).
El resultado es una voz que irradia fortaleza y control. Hace una crítica a la intolerancia en el himno de Orgullo “You Need to Calm Down”, al patriarcado en “The Man”, perfecciona la indiferencia en “I Forgot That You Existed” y se atreve a cantarse a sí misma en “ME!” junto a Brendon Urie de Panic! At the Disco. El tono de estas canciones son la antítesis de Reputation (2017), que venía cargado de venganza y complejos.
La mayor parte del álbum fue cocinado con sintetizadores atmosféricos y tambores de los 80, un sello del colaborador Jack Antonoff (“The Archer”, “Lover”). Pero sus mejores momentos son deliciosas sorpresas como “It’s Nice to Have a Friend” donde un rasgueo relajado y el centelleo de una trompeta le dan toques de delicadeza y ensueño. Y “I Think He Knows”, nos lleva de paseo por una montaña rusa que va de susurros a cantos a viva voz de un momento a otro.

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Lover, el séptimo álbum de Taylor Swift es un espíritu libre que proyecta confianza y paz. Trece años después de su álbum debut y tras una marimba de canciones sinónimas de cicatrices de guerra por rupturas amorosas y disputas con otras celebridades, este proyecto emana madurez, claridad y fortaleza. Quizá esto se debe a que Swift, a sus 29 años, celebra una nueva etapa. Está en una relación seria y muy privada (raramente se les ha visto juntos), encontró su voz política (la vemos luchar por la igualdad de derechos) y proyecta al futuro (sus fans creen que la desgarradora “Soon You’ll Get Better” habla sobre la batalla contra el cáncer de su madre).
El resultado es una voz que irradia fortaleza y control. Hace una crítica a la intolerancia en el himno de Orgullo “You Need to Calm Down”, al patriarcado en “The Man”, perfecciona la indiferencia en “I Forgot That You Existed” y se atreve a cantarse a sí misma en “ME!” junto a Brendon Urie de Panic! At the Disco. El tono de estas canciones son la antítesis de Reputation (2017), que venía cargado de venganza y complejos.
La mayor parte del álbum fue cocinado con sintetizadores atmosféricos y tambores de los 80, un sello del colaborador Jack Antonoff (“The Archer”, “Lover”). Pero sus mejores momentos son deliciosas sorpresas como “It’s Nice to Have a Friend” donde un rasgueo relajado y el centelleo de una trompeta le dan toques de delicadeza y ensueño. Y “I Think He Knows”, nos lleva de paseo por una montaña rusa que va de susurros a cantos a viva voz de un momento a otro.

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