

Shania Twain deja brillar su personalidad en su séptimo álbum de raíces country. Mucho se habla, y con razón, del enorme talento de Shania Twain como cantante y compositora, pero la icónica artista de country no recibe suficiente reconocimiento por su perspectiva poco convencional y su sentido del humor. Como las mejores divas, Twain es una reina del camp, y su peculiar visión del mundo eleva canciones como “That Don’t Impress Me Much” (su forma de decir “OK, so you're a rocket scientist” es oro puro de la comedia) de simples éxitos de radio a clásicos atemporales del pop country. Por eso, su música alcanza su mejor nivel cuando también deja espacio para que brille su personalidad. En este séptimo álbum de estudio, Twain deja brillar su personalidad. Producido por Zach Dawes (Lana Del Rey, Bully), Little Miss Twain se perfila como un regreso a sus raíces, ya que la cantante se sumerge por completo en los sonidos más arraigados del country que caracterizaron sus primeros trabajos. En lo lírico, el álbum la muestra reflexionando sobre su infancia en el suroeste de Ontario, algo que logra con especial maestría en la canción que le da título al disco. En colaboración con otra leyenda viva, Tanya Tucker, “Little Miss Twain” cuenta su historia de origen con una gran riqueza de detalles y numerosas referencias. Entre ellas, Twain cita el influyente tema “At Seventeen” de Janis Ian (“’Bout the ugly truth of youth and vanity”, canta) y recuerda cómo su propia madre insistía en que algún día seguiría los pasos de Tucker. Estos momentos en los que todo parece cerrar el círculo abundan en Little Miss Twain. Es el caso de “Northern Town”, donde la cantante rastrea el origen de la resiliencia que tanto le costó forjar hasta sus años de formación, cuando sobrevivía en un clima duro e implacable. Los coros y el ritmo relajado de “That’s the Money” ofrecen una visión más completa del ADN musical de Twain, al igual que “Faded Blue Jeans”, una inesperada colaboración con Josh Homme, de Queens of the Stone Age, encuentra un punto intermedio entre el Southern soul de raíces sureñas y el rock más áspero. “Take It to the River” es la última colaboración del álbum y reúne a Twain con el poderoso dúo vocal de country The War And Treaty en una dramática oda a la reconciliación, rica en armonías.