

“We’re so inspired/Basically all the time” (Estamos totalmente inspirados/Prácticamente todo el tiempo), canta Charli xcx en “Rock Music”, el tema que abre Music, Fashion, Film. La canción está cargada de ironía, pero esa frase encierra una verdad que resume el origen de este álbum. Porque, aunque la artista nacida como Charlotte Aitchison se había propuesto bajar el ritmo tras el fenómeno global que fue BRAT, un disco que marcó el pulso (y hasta el color) del verano de 2024, la inspiración volvió a llamar a su puerta. Y no pudo negarse. “No dejaba de decirme que necesitaba un descanso”, cuenta Charli a Apple Music. “Pero cuando me llega la inspiración, creo que sería una ingenua si no lo aprovechara. Me siento muy afortunada por ese don. Todo surgió de una forma completamente inesperada, pero me dejé llevar. Y no me arrepiento”. Compuesto principalmente en París a finales de 2025 junto a sus colaboradores habituales Finn Keane y A. G. Cook, Music, Fashion, Film abandona los neones, el caos festivo y la euforia desatada de BRAT para adentrarse en un universo mucho más introspectivo, dominado por las guitarras y unas letras que, como ya es habitual en su música, combinan lucidez y honestidad. “Solo puedo hacer lo que siento que es correcto y verdadero como artista”, explica. “Pero reconozco que mis discos suelen funcionar como un péndulo y, en cierta forma, cada uno reacciona contra el anterior”. Da la impresión, además, de que Charli necesitaba hacer este disco. Su sonido, deliberadamente alejado de BRAT, parece una forma de liberarse de las expectativas que generó el descomunal éxito de aquel trabajo, al mismo tiempo que le permite procesar un momento de exposición mediática cuya intensidad, según ha reconocido, la dejó exhausta y creativamente vacía. En “Rock Music”, la imagen de una pista de baile ya vacía suena casi como la despedida definitiva del universo BRAT, mientras que en el potente tema que cierra el álbum, “No One Lasts Forever”, en el que colabora con David Cronenberg, reflexiona sobre la fama, la percepción que se tiene de ella, la fugacidad de las cosas y la mortalidad de los artistas. Pero tratándose de Charli xcx, no todo iban a ser momentos profundos, como queda demostrado en canciones como “2007” o “Wink Wink”, que evoca el espíritu indie sleaze de “Homecoming” de la banda francesa The Teenagers. Sin embargo, una cierta melancolía atraviesa buena parte del álbum. “We’re walking on a runway that goes straight to Hell” (Caminamos sobre una pasarela que lleva directa al infierno), canta en “SS26”. “Nothing’s gonna save us, not music, fashion or film” (Nada va a salvarnos, ni la música, ni la moda, ni el cine). Y en la áspera “Card Declined”, se va de tiendas para comprar desde un bolso hasta una sonrisa, una personalidad o incluso una vida nueva, en una cruda visión del consumismo que también deja ver el deseo por empezar de cero. Aunque Music, Fashion, Film marque un claro distanciamiento respecto a BRAT, conserva la intimidad emocional que convirtió aquel álbum en algo tan especial. Ahí están “Magic Metal Montana”, una declaración de amistad dedicada a A. G. Cook, en la que Charli le asegura que no sería nada sin él, o “I’m Afraid”, donde confiesa el temor a perderse a sí misma sin su marido y deja al descubierto algunas de sus inseguridades. “I’m a wife, I’m a kid/I’m destroyed, I’m a bitch/I’m too drunk, I can’t sleep/I can’t feel, I’m afraid” (Soy una esposa, soy una niña/Estoy destrozada, soy una zorra/Estoy demasiado borracha, no puedo dormir/No siento nada, tengo miedo), canta casi como un mantra sobre una inquietante producción antes de rematar con: “I’m afraid I’m nothing without him/What if I ruin it?” (Tengo miedo de no ser nada sin él/¿Y si lo estropeo todo?). En otros momentos, como en “Camera”, celebra la energía que le proporciona ponerse delante de la cámara, especialmente tras protagonizar en 2026 el falso documental The Moment, basado en una idea original suya. Pero incluso ahí le asaltan las dudas: “Do I wanna make music? Am I being fucking stupid/If I try to be a girl on the screen when I’m turning 34?” (¿Quiero hacer música? ¿Estoy siendo jodidamente estúpida/si intento salir en pantalla cuando voy a cumplir 34?). Y luego está “Persona”, un tema que, después de “Girl, so confusing”, promete alimentar toda clase de especulaciones en internet. “Don’t fucking choke on your ego when you see me coming” (No te atragantes con tu puto ego cuando me veas llegar), lanza Charli. “You call me your best friend to keep me at arm’s length” (Dices que soy tu mejor amiga solo para mantenerme a raya). Sea cual sea la incertidumbre que aflore en estas canciones, Music, Fashion, Film también funciona como el retrato de una artista que, siete álbumes después, ocupa un lugar privilegiado en la cultura popular: icono capaz de marcar tendencias, invitada habitual a la primera fila de los grandes desfiles de moda y estrella de cine. Como dice Charli: “Es un título muy personal, porque resume en qué se ha convertido mi vida”. Y si esa vida te permite reunir a Marc Jacobs, John Cale y Martin Scorsese en la portada de tu disco sin necesidad siquiera de aparecer en él para captar toda la atención, quizá sea porque las cosas están saliendo realmente bien.