

Kendrick Lamar en 20 canciones
Con el lanzamiento inesperado de GNX y la creciente anticipación por su Apple Music Super Bowl LIX Halftime Show, repasamos la obra de Kendrick Lamar, un artista que tuvo un impacto titánico en el hip-hop y que todavía viene con más.
Directamente desde Compton
En 2012, el álbum revelación de Kendrick, good kid, m.A.A.d city, fue recibido como un clásico instantáneo al inspirarse en la historia del hip-hop para crear algo novedoso. A pesar de que no era un rapero de conciencia social, expresaba varias ideas sobre temas como arte, sociedad, el sur de California que lo vio nacer, la realidad de la raza negra, masculinidad y fe. Además, como su música era tan divertida a nivel visceral, nunca daba la sensación de sermonear, sino de abrir un espacio para la reflexión. Al haber crecido en Compton cuando era el epicentro del hip-hop de la costa oeste en los años 90, sonaba como el producto de un momento y lugar específicos, moldeado por los sonidos de DJ Quik, Tupac Shakur y su exjefe de disquera, Dr. Dre. Pero también captó el maximalismo estilístico de la era del streaming. En otras palabras, era un artista que sabía cómo hablarle a todo el mundo. “Quiero cuestionar la manera en que se piensa y experimenta la música”, le dijo a Zane Lowe de Apple Music en 2017. “Porque eso es lo que más me emociona. Cuando era niño, escuché a JAY-Z, Pac y Eminem. En ese entonces no lograba entenderlos, pero con el paso de los años aprendí, crecí, maduré y al escuchar esos álbumes con una nueva perspectiva, me impactaron”.
La voz de una generación
Mientras que good kid, m.A.A.d city era una historia personal marcada por lacerantes estampas de su juventud en Compton, To Pimp a Butterfly de 2015 se enfocó en el tema de la comunidad de manera explícita, especialmente en la población negra de Estados Unidos luego de los asesinatos de Eric Garner, Trayvon Martin, Michael Brown y otros. “Quería dar a conocer un poco esa realidad”, comentó. “Todo lo que estaba pasando en mi gremio, en el mundo y en el ámbito de mi gente”. La densidad del disco era abrumadora, pero su ambición elevó a Kendrick de “gran rapero” a la voz de una generación que podía unir pasado y presente, mezclar jazz interpretado en vivo con G-funk sintético y la indignación de la protesta con la delicadeza del soul en los años 70. Originalmente, el álbum se iba a llamar Tu Pimp a Caterpillar como tributo a 2Pac, pero su música era más amplia que un sólo sonido o influencia y su moralidad, demasiado compleja para resumirla con un mensaje simple. En parte, por eso fue un lanzamiento tan poderoso. Cuanto más complejas y específicas eran sus canciones, podían reflejar el mundo de una manera más vívida. “Este disco tiene que vivir y enseñar”, afirmó. “De la misma manera que Talib Kweli lo hizo, al igual que JAY-Z, Common o Ice Cube en 1991. Regresé a esa fuente 15 años después y aprendí de ella. Este álbum tiene no sólo que revelar el momento presente sino también, el futuro”.
El rey Kendrick
En 2017, Kendrick se convirtió en el primer rapero que obtuvo un premio Pulitzer con DAMN.. Esa extraordinaria distinción dejó en claro hasta qué punto el hip-hop se había introducido en el mainstream. Aunque siempre había sido un intérprete expresivo, en DAMN. se sumergió en el universo de las emociones humanas con la intensidad de un médico forense. Cada melodía ofrece una meditación sobre un sentimiento en particular como lealtad, lujuria y orgullo, entre otros. De alguna manera, ese álbum se alejó de la visión política de To Pimp a Butterfly, pero también dio un paso firme hacia un mundo en el que un artista de raza negra podía ocupar el mismo espacio emocional que sus contrapartidas de raza blanca. Kendrick aceptó sus contradicciones porque en ellas encontró su arte. “No importa cuántas veces regrese a mí mismo pues siempre mantendré cierto estándar de empatía y compasión al abordar un disco, de la misma manera en que Pac se acercaba a la música”, comentó. “Es posible escribir una canción sobre cualquier tema, pero si yo no expreso mis sentimientos, la gente que me escucha no los sentirá”.
Acción ejecutiva
Alejandro Magno lloró cuando se percató de que ya no le quedaban mundos por conquistar, pero Kendrick eligió el descanso. Tras el lanzamiento de DAMN., en 2018, se enfocó en la curaduría y coproducción ejecutiva de la banda sonora de la película Pantera Negra, un exitoso proyecto que incluyó colaboraciones con SZA, The Weeknd, Future y Anderson .Paak, entre otras voces. Además, se convirtió en padre, fundó una agencia creativa (pgLang) y disfrutó las recompensas de su trabajo. En 2022, presentó Mr. Morale & The Big Steppers, un álbum que llevó sus observaciones despiadadas a un nuevo nivel, pese a que su labor con pgLang manifestó su deseo de convertirse en ejecutivo, algo que muchos de sus héroes hicieron en el pasado. “El hip-hop me apasiona”, afirma. “No sé de qué época provienen las demás personas, pero yo escuché con atención. Cuando empezaba y estos artistas decían que eran superiores, me dije: yo no lo hago para crear una buena canción, rap, hook o coro. Quiero hacer algo excelente siempre, sin excepciones”.
Me lo merezco todo
Más que nada, Kendrick es un rapero que inspira a enamorarte nuevamente del hip-hop sin enfocarse en el pasado. Su notoria habilidad para actualizar los lugares comunes y estructura del hip-hop, como el diss track de “Not Like Us” y el himno de protesta de “Alright”, así como el ingenio, juegos de palabras, dolor y alegría recuerdan la riqueza infinita de la tradición rapera. La juventud conecta con su pasión y las personas maduras, con su visión porque identifican las huellas de sus antecedentes: JAY-Z y 2Pac, OutKast y DJ Quik; el este, oeste y sur. Kendrick resume todo eso y más. En 2024, lanzó GNX, un disco fiestero cuyo tapiz de funk es quizás la música más regional de la costa oeste y menos conceptual de su carrera. “Con esto no se juega”, afirmó. “El objetivo no es ganar unos dólares y salir corriendo. La gente vive sus vidas por esta música”. Kendrick coloca la vara bien alta para sí mismo, aunque su música se enfoca en la cultura popular.