El Karma de Ariel Camacho: cómo revolucionó todo

Antes de su muerte a los 22 años, el cantautor mexicano Ariel Camacho influyó en algunos de los nombres más grandes de la música mexicana, dando origen a nuevos subgéneros con sus corridos que rompieron barreras. Aquí, exploramos el legado de su influyente álbum de 2014, El Karma, en su décimo aniversario.

Tradición, con un toque moderno

Es difícil pensar en “El Azul” de Peso Pluma y Junior H sin su potente intro de tuba, o en las charchetas que inauguran “Ch y la Pizza” de Fuerza Regida y Natanael Cano. Ni hablar de los vientos que adornan “El Güero” de Grupo Firme y Marca MP. La importancia de los instrumentos de viento en el corrido contemporáneo no se puede explicar sin hacer una pausa necesaria en el sonido de Ariel Camacho y Los Plebes del Rancho, quienes reinventaron el sierreño con un par de cambios simples que dotaron al grupo de una personalidad reconocible hasta el día de hoy. En Sinaloa, lugar de origen de José Ariel Camacho Barraza, todo es banda y tambora. La influencia de las bandas de marcha se instaló de manera natural hace más de un siglo, y tras décadas de desarrollo, la banda sinaloense se cimentó en el gusto popular, alcanzando un cénit absoluto en los 90 con su característica mezcla de vientos y percusiones. Así, cuando El Rey de Corazones conoció a César Sánchez, “El Tigre”, mientras tocaba en un grupo cristiano en su juventud, fue natural pensar en crear una agrupación musical que no se limitara únicamente al sonido tradicional del sierreño. Su visión fue más allá y decidieron hacer lo que pocos antes: agregar una sección de vientos al corrido, distinta a los clarinetes que ya Lalo y Valentín Elizalde habían implementado en el pasado. El sousafón, un instrumento específico de la familia de la tuba utilizado en la música mexicana, fue el elegido, y Omar Burgos, “El Cenizo”, se encargaría de completar la triada musical como tubero. La familiaridad que la gente encontró con el sonido de la banda sinaloense tradicional aseguró que El Karma fuera un éxito capaz de competir con actos estelares de la época, como la Banda MS de Sergio Lizárraga o La Arrolladora Banda el Limón de René Camacho, a pesar de ser un corrido “anticuado”. Esta disrupción es evidente en temas como “Los Talibanes del Prieto”, que inicia con dos simples guitarras emulando el patrón melódico de un corrido tradicional, hasta que aparece el corte sorpresivo de la tuba y la canción cobra una nueva dimensión. La agilidad de “El Cenizo” para moverse entre la tesitura de su instrumento abrió puertas a otras opciones de viento que hoy son indispensables en el corrido tumbado, como las charchetas o la trompeta, creando así el punto de inflexión más grande que Los Plebes del Rancho heredaron a nivel sonoro

Virtuoso del requinto

No son muchas las historias conocidas de Ariel Camacho antes de la fama. De hecho, podría considerarse un personaje cuya identidad guarda enigma y, con ello, cierto culto. Sin embargo, un cuento que sí se ha repetido múltiples veces es aquel que narra la primera vez que el sinaloense tomó una guitarra en sus manos como un regalo de su abuelo, y el sobrenombre que él mismo le puso a raíz de una broma personal: La Tuyia. A partir de ese momento, se enamoró del instrumento y aprendió a dominarlo durante la secundaria, aunque ya para su etapa como artista dejó la guitarra y se enfocó en los dos elementos musicales más importantes del corrido: el requinto y la docerola. El dominio total del requinto y la docerola destacan por encima de cualquier otro aspecto que forme parte de la obra magna de Ariel, El Karma. En el momento en que el álbum fue lanzado, no era para nada común que el vocalista de una agrupación de sierreño domara con tal soltura el instrumento principal, y mucho menos que fuera alguien con apenas 20 años. El estilo particular de tocar de Camacho, robusto, enérgico y preciso, tiene como antecedente la enseñanza que otros requintistas del pasado como Miguel y Miguel dejaron en él. Los puentes y solos instrumentales de canciones como “Secreto Mexicano” o “El Corrido de la Roca” son el testamento más claro de ello. Los más reconocidos requintistas del corrido tumbado contemporáneo, de Amilkar Galaviz y Daniel Ruiz, “El Bocho”, pasando por Joel Nuñez y El Nitro de Marca MP a Danny Felix, muestran una clara influencia de La Tuyia. No sólo eso, ahora es prácticamente una regla implícita que cualquier artista del género, así sea sólo el vocalista de una agrupación, tenga conocimientos básicos de cuerdas. “Antes de Ariel Camacho, nadie tocaba así. Su impacto hizo del requinto un instrumento básico de la música regional mexicana moderna”, afirma Pedro Tovar de Eslabon Armado a Apple Music.

El corrido reinventado

El 23 de agosto de 2024, Natanael Cano llenó por completo uno de los foros de conciertos más grandes de la Ciudad de México durante su gira, el Tumbado Tour. Más de 60,000 personas fueron testigos de la celebración más importante en la historia del corrido tumbado: el padrino del género tocando por una sola noche en la capital mexicana. En medio de su set, llevó a su banda a la pasarela del escenario y, con una dedicatoria al cielo, comenzaron a sonar las primeras notas de “El Toro Encartado”. Le siguieron seis covers más de Ariel Camacho y Los Plebes del Rancho, demostrando que, sin tal antecedente una década atrás, quizás esa noche en la capital mexicana no hubiera sonado el requinto, el bajoloche, la tuba y la charcheta. “Fue con esa canción (‘El Karma’) que yo decidí aprender guitarra, con un video en YouTube me aprendí la parte del requinto. Todo comenzó con esa canción”, le cuenta el nativo de Hermosillo, Sonora, a Apple Music. Ambos exponentes nacieron y crecieron en el noroeste mexicano, una región particular que se adscribe a diversas narrativas geopolíticas: la frontera y su fenómeno migratorio, el Pacífico y su vida nocturna, o la sierra y su coyuntura criminal. Una región que es, a su vez, un personaje que vive y respira a través de las historias de sus habitantes. En el caso de Ariel, un niño de origen humilde que anheló llegar a las grandes ligas y lo consiguió antes de morir a los 22 años; esa fábula también se volvió aspiracional e inspiracional para toda una camada de jóvenes que vinieron después de él. Porque en el Noro, el hecho mismo de existir y tener esperanza es resistir. Así, los corridos tumbados cobran la herencia de El Rey de Corazones, no sólo por su sonido, sino también por ser la base de un estilo de vida: modesto, pero acelerado, disfrutando el momento, con el presente como único protagonista. La capacidad para contar historias del sinaloense resuena en temas como “El Karma”, cantada en primera persona, pero desde una perspectiva más allá de la muerte, y con una moraleja que se volvió credo: “Nadie de la parca se puede escapar”. Su influencia temática, junto a la de otros exponentes de la época, detonó eventualmente en ramificaciones nuevas del género como los corridos verdes, los corridos bélicos o los corridos progresivos, sobre los cuales nombres como T3r Elemento, Luis R Conriquez o El de La Guitarra han construido un legado total.

El Rey de Corazones

El corrido, en su sentido más tradicional, siempre estuvo vinculado a un tratamiento temático limitado: contar hazañas y épicas de personajes relevantes en la vida pública. Sin embargo, a partir de los años 50, con la aparición del fatalismo ranchero, comenzaron a ser comunes los primeros corridos donde las aflicciones por amor eran protagonistas. Estos sentimientos se abordaban desde una perspectiva cuestionable: los corridos originales enfatizaban demasiado los finales trágicos y los mensajes moralistas, más enfocados en enseñar lecciones éticas que en explorar las verdades del corazón. Pero el mundo evolucionó, y la música popular cambió con él. Una vez más, Camacho demostró ser visionario al adaptar su repertorio para incluir canciones confesionales, algo que también hicieron Gerardo Ortíz, Ulices Chaidez y Régulo Caro. “Te Metiste”, su canción más celebrada, se convirtió en un clásico atemporal del cancionero mexicano. Su versión de “Rey de Corazones” de Miguel y Miguel encontró una nueva audiencia a través de su interpretación. Su habilidad para componer e interpretar sentó las bases de un nuevo tipo de corrido: el sad sierreño. Junior H, el principal exponente de este estilo y creador del concepto “$ad Boyz”, ha reconocido la influencia directa que Los Plebes del Rancho tuvieron en él. El espíritu crudo de Camacho y la sinceridad desgarradora de sus letras conectaron con el paisaje emocional de toda una generación, y aunque murió al borde de la fama, su impacto en el género nunca se ha desvanecido.