

Música mexicana: una guía
Nos adentramos en el fenómeno mundial de la música mexicana mediante cinco momentos clave que han definido su historia, desde sus protagonistas y canciones hasta sus brillantes subgéneros.
Conquista mundial
“Esa siempre ha sido la meta y el objetivo: expandir lo que nos gusta hacer, el tipo de música que oímos y llevarla a todas partes del mundo”, cuenta Peso Pluma a Apple Music sobre GÉNESIS, su flamante LP de 2023. Este álbum no sólo cimentó al tapatío de 24 años, nacido como Hassan Kabande Laija en el primer plano de la música popular; sino que también llevó a la música mexicana a la cima del pop mundial. “Música mexicana” es un término paraguas para un sinnúmero de géneros regionales mexicanos (de ahí la etiqueta “música mexicana”) que incluye el mariachi, la cumbia, la banda, el sierreño, las norteñas, los corridos. Lo que alguna vez fue música de la clase trabajadora en México ahora se considera pop en la cultura popular, un desarrollo que se aceleró a lo largo de la década de los 2000, cuando artistas mexicano-estadounidenses de segunda generación como Fuerza Regida tomaron su herencia y tradiciones para fusionarlas con la estética y códigos del hip-hop, llevándolas alrededor del mundo y de regreso a través de la frontera con México. En este camino ha habido momentos fundamentales y claves. Huellas notables en la carretera. Desde el luto impregnado en el inconsciente colectivo por íconos como Valentín Elizalde y Jenni Rivera, o la forma en que las redes sociales dieron una nueva plataforma y megáfono a prodigios como Gerardo Ortíz y Christian Nodal, quienes crearon un subgénero completamente nuevo al fusionar mariachi y norteño (mariacheño), reviviendo al anterior en el proceso. Luego vino el crossover al pop de Banda MS y el ascenso repentino y meteórico de Natanael Cano y sus corridos tumbados, remodelando el género junto a Junior H, y sirviendo de punta de lanza y piedra angular con un remix superlativo de “Soy el Diablo” con Bad Bunny en 2019. Toda esta carretera conduce a GÉNESIS y Peso Pluma, quien estira y moldea el corrido en direcciones o caminos jamás transitados. Y como consecuencia elevando la atención del planeta a niveles nunca antes vistos. “Estamos muy contentos de todo lo que nos está pasando”, dice. “Son muchas bendiciones que nos están lloviendo y creo que poco a poco hemos sabido cómo tomar el toro por los cuernos”.
El corrido se mueve con la cultura
En México, las historias han pasado de generación a generación a través del corrido. Una forma musical cuya tradición oral se remonta a la propia Revolución mexicana, donde la épica popular de soldados en combate y la frontera, encontró su estructura narrativa en la canción. En los 70, Los Tigres del Norte incrustaron el narcocorrido en la conversación con “Contrabando y traición”, subgénero que cuenta las realidades del narcotráfico y que posteriormente popularizó Chalino Sánchez, apodado póstumamente como “El Rey del Corrido”. Ariel Camacho, junto a sus Plebes del Rancho y sus guitarras acústicas de estilo sierreño, fue la voz encargada de narrar uno de los episodios más oscuros en la historia de México, donde la violencia del crimen organizado aterrorizó el norte del país, definiendo con ello la esencia del corrido para la generación z. Así, tal influencia puede ser escuchada en una numerosa cantidad de compositores e intérpretes actuales, particularmente en Natanael Cano y sus corridos tumbados, que se han diversificado en un espectro más amplio de variantes, como el corrido bélico, el sad sierreño o el corrido verde.
La época dorada del mariachi y la ranchera
No hay período histórico que destaque en la memoria cultural mexicana como los años 30, 40 y 50. Un periodo donde el país fue cénit del arte mundial al recibir a gente exiliada y artistas de todas latitudes buscando huir de guerras y crisis financieras. Con ello, vino también la exaltación del sentimiento nacionalista en las diversas formas de entretenimiento: de la música al teatro, pasando por la época de oro del cine mexicano, donde los íconos del mariachi también eran estrellas. Así, comúnmente inspirado por la vida rural, el bolero mexicano evolucionó y cobró forma en el género rey: la ranchera. José Alfredo Jiménez, Javier Solís, Lola Beltrán y muchos nombres más le dieron protagonismo al mariachi por primera vez en su historia, y compusieron gran parte de los temas que conforman el cancionero nacional. Pocos compositores tan prolíficos como Juan Gabriel, cuyo cuerpo de trabajo y extravagante personalidad pública hicieron mecha cultural a través de generaciones y géneros por igual. Su influencia es equiparable a la de Vicente Fernández, quien internacionalizó el género a través de películas y discos, haciendo del mismo el producto artístico de mayor exportación que México tiene a la fecha.
Vibras fronterizas
Según cuenta la vieja leyenda, cuando el emperador Maximiliano llegó a gobernar México en el siglo XIX, trajo consigo bandas de marcha que popularizaron el vals y la polca europea en territorio nacional. Aunque tal gusto evolucionó, los instrumentos que le daban color permanecieron. El acordeón se convirtió desde entonces en una pieza vital para entender la música tricolor y la mayoría de sus géneros, especialmente aquellos desarrollados cerca de la frontera. De hecho, la historia de la diáspora mexicana juega un papel clave en la forma en que la música mexicana ha evolucionado a lo largo del tiempo, reflejada en un diálogo continuo entre los gustos y las influencias de los mexicanos a ambos lados de la frontera. Así, podemos hablar del norteño regio de Los Cadetes y Ramón Ayala, o del grupero de Los Bukis y Bronco. La influencia texana puede escucharse en voz de Intocable o Duelo, que en el presente puede encontrarse también en la cumbia contemporánea de Grupo Frontera, y el sabor chihuahuense de Conjunto Primavera y Los Rieleros. Cada uno de estos actos encontró popularidad en dos mercados que han crecido paralelamente y que se han convertido en el sostén del variado fractal sonoro de México.
Siguiendo la tambora
¿Cuál es la verdadera esencia detrás de la música mexicana? ¿Cantar desde el fondo del ronco pecho? ¿Escuchar historias de batallas y valientes? ¿O solamente bailar y liberarse al compás de la tambora? Desde la perspectiva mexicana, quizás lo más necesario es abandonar la realidad por un momento y disfrutar de un buen zapateado. Los géneros bailables de la música mexicana son, históricamente, los más populares. Comencemos por hablar de la banda, cuyo origen en Sinaloa hace casi 100 años dio inicio a dinastías que se mantienen en pie hoy en día, tal como El Recodo o La Original Banda El Limón, o que se transformaron en agrupaciones actuales, como Banda MS o La Arrolladora Banda El Limón. La base de tambora y tuba de la banda evolucionó, de igual forma, a otros subgéneros noventeros que mantuvieron la misma esencia bailable. Así, se vuelve vital mencionar la technobanda de Mi Banda El Mexicano, o la quebradita de Banda Machos y Banda Zeta.