En su segundo álbum para el sello Blue Note, el trompetista Don Cherry transformó su cuarteto en un septeto de origen internacional y telepática capacidad comunicativa. Symphony for Improvisers está formado por dos extensas piezas, cada una de las cuales entrelaza cuatro temas sin interrupción. El álbum tiene un carácter volátil y los solos suenan febrilmente improvisados, pero Cherry también es capaz de una extraordinaria sutileza, sobre todo cuando ilumina el vibráfono de Karl Berget y el saxofón de Pharoah Sanders.