El pop germano tuvo un notable resurgimiento a principios de los 2000 y a Bosse lo tomó con la adrenalina al máximo. Bien definido en su melódico y evocador soft rock, el cantante y guitarrista disfrutaba el momento e intuía lo mejor. Fue su participación en el concurso de talentos de Bundesvision lo que le puso a sonar, con este disco, en los auriculares de media Alemania. Con su memorable intervención, demostró tener el talento suficiente para ser esencial en la conquista de las listas de popularidad.