Starrgirl

Starrgirl

Desde 19 & Dangerous de 2021, Ayra Starr se ha consolidado como una estrella. Ahora, con su tercer álbum, aprovecha incluso el título para reafirmar su lugar entre los talentos más innovadores del afropop. Su inconfundible voz, que puede pasar de un murmullo conversacional a un convincente falsete, sigue siendo su principal atractivo, mientras que su talento para la composición se refleja también en el fraseo, el timbre y unas interpretaciones vocales guiadas por el instinto. “Feels good to be who I am/I no pray for another life”, canta Starr en “Dance”. Desde el principio ha tenido claro quién es como artista, pero Starrgirl le brinda la oportunidad de profundizar en su propia historia. El piano, el bajo y el estruendo de los platillos van creciendo hasta desembocar en un crescendo con toda la banda en “Letter to God”, donde Starr le escribe a Dios sobre un amor que considera frágil, pero que vale la pena proteger. La estrella británica del pop ZAYN participa en “Heaven Baby”, un clásico dueto al piano, despojado de percusión y sostenido por el marcado contraste entre la voz de Starr y el relajante falsete de ZAYN, que transforma una atracción instantánea, “You had me at hello”, en una fantasía celestial. En “Amazing”, Starr y kwn convierten la atracción mutua en un encuentro nocturno sin inhibiciones. “Nothing but smoke and perfume in the room”, canta Starr con la voz procesada para sonar como una guitarra, mientras una guitarra dibuja sus melodías sobre un beat de trap pausado. “We don’t talk, we dance” es la consigna en “Midnight in New York”, sobre un contundente beat bailable. Una y otra vez, entre el ritmo y el deseo, Starr vuelve a la misma declaración que hace en “Dance”: “Feels good to be who I am”.

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