Re

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Si el álbum debut de Tacvba en 1992 había llamado la atención con éxitos como “María”, que fusionaba los cánones del mainstream con raíces folclóricas, las 20 canciones de Re proponían una visión apocalíptica del rock mexicano como un compendio de sueños y espejismos; un género que en esta reencarnación se atrevía a ser, literalmente, ilimitado. En el universo sonoro del cantante Rubén Albarrán (apodado Cosme en este disco), el tecladista Emmanuel Del Real y los hermanos Joselo y Quique Rangel en guitarra y contrabajo, la furia norteña de “La Ingrata” convive con la elegancia sobria del bolero “Esa Noche”, la samba brasileña de “La Negrita” y el ska psicodélico de “Las Flores”, con un inolvidable solo de melódica interpretado por Del Real. Al final del disco, “El Puñal y el Corazón” fusiona las cadencias del mambo y la bossa nova en un choque ambiguo de parodia y homenaje. En su pluralidad de estilos, Re buscaba reflejar el agobiante y maravilloso caos de la vida cotidiana en Ciudad de México, pero su mestizaje musical terminó simbolizando la riqueza del continente latinoamericano en su totalidad. En 1994, el público rockero estaba listo para identificarse con una propuesta más elaborada, y Re llegó en el momento justo. 30 años después, queda en evidencia que este disco era el comienzo de una odisea creativa que incluiría la exuberancia posmoderna de Avalancha de Éxitos (1996), el simbolismo disonante de Revés/Yosoy (1999) y el rock progresivo de Sino (2007). Si George Martin fue el quinto Beatle para la gran banda de Liverpool, el productor argentino Gustavo Santaolalla fue algo parecido a un quinto tacvbo gracias a su talento para agregarle contundencia a la visión del grupo. Grabado en Los Ángeles, California y Cuernavaca, Morelos, Re suena hoy tan fresco como hace tres décadas; el momento bisagra de un género musical que albergaba el hambre y la efervescencia necesarias para conquistar al mundo entero.