

En la canción que abre MALAGRADECIDA, Princesa Alba se pregunta qué pasaría si un día se fuera, si ese día fuera hoy. Ella misma se responde: sería una decepción, una diva, una culpable. Pero, como aclara la chilena con su voz onírica sobre una producción de Francisco Victoria con tintes de trip hop, todo es una ilusión. En realidad, no sabemos cómo es ella, qué sufre ni si de verdad es tan malagradecida. De eso trata su tercer álbum: después de besitos, cuídate (2022) y Como Si Fuese Real (2024), Princesa Alba examina las presiones, contradicciones y escrutinio constante que acompañan el sueño cumplido de vivir de la música. “Una Cualquiera”, junto al dúo mexicano María Daniela y Su Sonido Lasser, aborda las expectativas que pesan sobre las mujeres en la industria musical: producir hits sin parar, verse perfectas, experimentar con el reggaetón. En manos de una escritora menos hábil, el resultado podría ser una queja amarga. Princesa Alba, en cambio, recurre al sarcasmo y al desparpajo para hacernos bailar y reír con este electropop. La canción demuestra su capacidad para conjugar, sobre la producción electrónica de Victoria, ideas incisivas y una ligereza encantadora. “Gay” se adentra en el terreno espinoso de los roles de género y las decepciones que traen consigo. “Ella Y Yo” retrata la envidia y la competencia feroz entre mujeres artistas, como si sólo una pudiera llegar a la cima. “Tus Estaciones”, por su parte, señala la distancia entre las promesas de Princesa Alba y lo que realmente cumple. Sin embargo, estas canciones también son viajes algodonados, dinámicos e irresistibles, con coros pegajosos que se terminan tarareando mientras se prepara el café del desayuno. Esa convivencia entre el filo de las letras y el placer de la música es lo que distingue a MALAGRADECIDA: aquí, los argumentos y el goce del pop no están reñidos. El álbum cierra con “Alguien Como Yo”, junto a la cantautora chilena Javiera Mena. “Si supieras que estoy agotada, decepcionada de mí”, canta Princesa Alba. Su voz, que a lo largo del disco adopta la forma de un susurro sensual, una confesión distante o un dardo irónico, suena aquí más desnuda y frágil que nunca. La cantante pide paciencia: no tiene nada más que ofrecer. Entonces entra el coro y la canción se convierte en una fiesta. Nuestro verso favorito: “Seré una malagradecida / Si digo que no / Definitivamente diva / Culpable o no / Pero es una ilusión / Tú no sabes cómo soy / Lo que sufro, lo que no / Si soy tan malagradecida”.