

“Este disco empezó hace tres años, cuando tuve una crisis de identidad en la que me encontraba separando mi lado espiritual de mi aspecto más humano”, le cuenta Sofia Thompson a Apple Music mientras analiza los temas de ETHEREA, su primer álbum. “Siempre pensé que tenía que elegir entre ambos lados; era como un glitch que me hacía en la cabeza. Estoy haciendo este tipo de música, pero en realidad estoy conectadísima con el universo, la medicina ancestral y todo lo etéreo. Soy supermística. La pregunta era cómo podía hacer para reconciliar las dos caras de la moneda en mi obra”. La respuesta, como sucede con frecuencia en los procesos artísticos, llegó a través de una crisis emocional. “A raíz de tocar fondo, empecé a escribir canciones como ‘Dismorfia’, que hablan de temas muy oscuros”, afirma. “Por fin me di la oportunidad de hablar sobre todas estas sombras que aparecen en mi vida y convertir todo ese material en arte”.
Luego de editar varios EP a lo largo de los años, ETHEREA le da a la cantautora radicada en Ciudad de México la oportunidad de crear un álbum conceptual que se apoya en las sonoridades del synth-pop y la electrónica para confrontar sus demonios, decirle que sí a las contradicciones de la vida y, en el proceso, crear temas que invitan a bailar. Uno de los momentos más conmovedores del disco, “T.R.A.”, contrasta la voz acaramelada de Thompson con la intensidad candente del R&B contemporáneo y sutiles ecos de trip-hop. En “Obra de arte”, los acordes distorsionados del piano eléctrico crean un clima alucinógeno, mientras que “Azul” conjura la sofisticación cosmopolita del pop en su etapa del siglo XXI. Es obvio que Thompson disfruta hilvanar los sonidos, las suaves capas de sintes y los acentos rítmicos que sorprenden de manera deliciosa; pero el protagonista absoluto de ETHEREA es la capacidad expresiva de su voz: herida y seductora, lista para patear el tablero y reinventar las reglas del juego.
“Tuve que encontrar el equipo correcto para poder aterrizar todas estas ideas”, explica. “Este álbum tiene como seis o siete productores involucrados: uno de la India, otro de España, mexicanos y chilenos. Siento que por fin me di la oportunidad de crear el tipo de material con el que siempre soñé”. A continuación, la cantante analiza los detalles etéreos de un proyecto que dejará una profunda huella en el pop alternativo latinoamericano.
Aurora
“Desde el principio quería que el comienzo de este álbum tuviera algo así como un glitch: que empiece suave y, de repente, sientas que se estrelló algo. Hay una voz de bebé, que soy yo a los tres años, cantando una canción de Barney. La metimos ahí medio chopeada, porque quería que tuviera una sensación mía, como de chiquita, como parte de esta catarsis. ‘Aurora’ significa eso: el comienzo de algo nuevo”.
T.R.A.
“Fue de las últimas canciones que escribí para este disco, pero fue la primera que salió. Significa ‘Etérea’, reducida a las consonantes. Habla de lo que se siente cuando una parte tuya está en la tierra y la otra en el cielo, y de cómo no es necesario entender la vida de manera racional. Tiene algunos sonidos como de sirenas”.
Plata
“Evoca el sentimiento de mujeres que corren libres por el bosque con la energía de la luna llena. A una mujer fuerte no la vas a poder dominar. Es una canción electrónica a full, superbailable y enfocada desde un lado animal”.
Dismorfia
“Habla de un trastorno que vivo, la dismorfia corporal. No es fácil abordar un tema psicológico en una canción, porque se puede ir hacia un lado raro. Quería hacer una buena rola que repitiera la palabra dismorfia, pero que no se escuchara como algo forzado. Siempre supe que iba a generar un contraste entre algo muy fuerte y un uptempo con un drop superelectrónico. Los sintes suenan como si fueran de los años 70 u 80”.
Cara a Cara
“Habla de lo que te hace sentir una sustancia, pero sé que hay gente que, al escucharla, pensará que estoy hablando del amor. Pero el amor es una droga, o la droga es amor. Gira en torno a una sustancia que provoca la sensación de levitar y trascender, pero, al mismo tiempo, es una interpretación que se le puede dar al amor. Queda abierto a la perspectiva del público”.
¿Qué fue lo que nos pasó?
“La escribimos con guitarra acústica y, cuando el productor propuso cambiarla por una eléctrica, le dije que no, porque en este disco no se saborea tanto la textura de un instrumento orgánico. Cuando la empezamos a producir, le pedí que le metiera un vibe medio flamencoso. La verdad es que se me hizo muy bonito dejar esa guitarra ahí”.
Dmentes
“No podía dejar de incluir una canción en la que la voz fuera superprotagónica. ‘Dmentes’ es ese tema en el que puedo elevar un poco el rango para que todo se sienta más poderoso. También tiene un drop de downtempo electrónico que te sorprende un poco. Me gusta la idea de que mi voz se luzca eventualmente y pienso que sonará muy bien en el show en vivo”.
Oveja Rosa
“Sentía que me faltaba darle a la gente algo como random facts para que me pudieran conocer un poco mejor; por ejemplo, que mi peor miedo es el fuego y que todo el tiempo tengo terror de que vaya a explotar la estufa. Pero no puedo decir eso cantando, porque sonaría raro. Un amigo productor me sugirió que lo hablara y empezamos a componer este track. Me encanta, porque siento que hace algunos años no me hubiera dado la oportunidad de hacer una canción así”.
Obra de Arte
“Hace unos días la canté durante una entrevista y la locutora terminó llorando. Fue un momento tan bello y fuerte porque, al hablar del desamor, muchas veces describimos el momento en que ya superaste al hombre. Me lastimaste, pero estoy mejor sin ti. Y acá hablo de cuando ves a tu expareja con alguien y realmente piensas que ella es mucho más bonita e inteligente que tú. Me coloco en un punto desde la muerte del ego en el que puedo parecer débil. Pero no me importa, porque sé que muchas mujeres pasan por eso”.
Azul
“La gente ha conectado muchísimo con la letra de esta canción. Siempre he pensado que las emociones tienen colores y, para mí, la tristeza y la nostalgia existen en tonos azules. Fue muy divertido para mí ponerle el nombre de un color a una situación que es universal”.
Encuéntrame en Tokio
“No tiene nada que ver con Tokio, pero a mí me encantan las metáforas. Habla de la sensación cuando estás cansada de todo, en general, y te quieres ir de la ciudad, porque no quieres saber nada de nadie. Me encanta ponerles nombres de ciudades o de cosas a los espacios en mi mente. Ya me cansé de todo, me quiero ir a la mierda, pero me puedes encontrar en Tokio [risas]”.
No me quiero morir sin sentirlo
“Quise hacer un outro que tuviera el peso de una pieza completa. La conclusión de toda esta historia es que, por más dura que se ponga la vida, por más caótica, compleja y dolorosa que sea, no me quiero morir sin antes haberlo sentido todo. Elijo quedarme con todo lo que esto significa. No sólo con la felicidad, sino también con todas las otras cosas que conlleva vivirla”.