

Desde su título, una evocación de los aviones y la modernidad, Despegando rompió muchas de las convenciones del flamenco en 1977. Hasta entonces, Morente había sido un cantaor singular pero fiel a la conservadora ortodoxia del flamenco. Acompañado por las guitarras arrebatadas pero siempre precisas de Pepe Habichuela, su voz abarca más territorio que nunca: tangos, bulerías, soleás y seguiriyas, la mayoría de composición propia, que transmiten con emoción desnuda todo un universo personal.