

La última vez que escuchamos a Natanael Cano en Porque La Demora, lo hicimos con un sentimiento agridulce: por un lado, ese álbum significó su regreso triunfal a un material de larga duración después de años de lanzamientos sueltos, pero también mostró al sonorense alejándose del sonido que lo encumbró: los corridos. Mientras Nata se declaraba en un momento de paz artística, disfrutando de la vida en un LP dedicado a los placeres de la noche, en el mundo había incertidumbre sobre si alguna vez se prendería de nuevo la batiseñal para el padrino del corrido tumbado. Afortunadamente, no tuvimos que esperar mucho. Natanael Cano, Vol.1 recibe al ídolo de Hermosillo de nuevo en las charchetas y en el requinto. Así, llega para sentarse en la cabeza de la mesa, poner su sombrero sobre ella y hacer valer su estatus como jefe del género. 15 corridos hechos y derechos, sin trucos ni artilugios rebuscados. Como lo anuncia el propio título, este es Natanael Cano en su estado más puro y natural. Él mismo es el concepto. A sus 25 años, y ya con una larga discografía bajo el brazo, ha decidido reiniciar su carrera, volviendo a los fundamentos de lo que ya construyó, pero apuntando a su consolidación definitiva como un mito generacional. Casi como un homenaje a sus raíces e influencias, en este álbum brilla especialmente el poder de los metales, esos que Los Plebes del Rancho popularizaron con El Karma y que el sonorense se ha encargado de celebrar en cada oportunidad posible. La tuba encamina el vigor de tracks como “Pa la Maña” o “La Cherokee”, donde se hace acompañar de Adriel Favela y Gabito Ballesteros, quienes junto con Dan Sanchez se han vuelto cruciales en su fábula particular. Covers a Jeanette en “Frente a Frente” y a Cristian Castro en “Por Amarte Así” llegan para adornar un material que ilusiona como el inicio de una saga. Si este es apenas el volumen uno, ¿qué Nata conoceremos en los siguientes capítulos?