

A simple vista, parecía que la actriz convertida en cantante de 25 años estaba viviendo su mejor momento en los últimos años: lanzó su álbum debut Snow Angel en 2023, protagonizó el musical Mean Girls de 2024 como Regina George y debutó en Coachella 2024 con una aparición sorpresa de Kesha... Pero, según cuenta Reneé Rapp, por dentro su vida era un caos total. “Es como estar en un guerra constante contigo misma, compitiendo sin parar contra ti y contra la mejor versión de ti”, le dice a Zane Lowe de Apple Music. “Siempre sientes que tienes que hacer más, que tienes que esforzarte más, que no eres lo suficientemente buena, que estás a merced de todos y de todo lo que te rodea... y así es”. Buscando recuperar lo que la había enamorado de la música desde el principio, Rapp decidió empezar desde cero: se sometió a terapia con ketamina, dejó la píldora anticonceptiva e ignoró los consejos de los grandes ejecutivos. El resultado es BITE ME, su segundo álbum completo y el más personal hasta ahora. Las baladas emotivas sobre relaciones en todo su drama desordenado, como “Why Is She Still Here?”, se equilibran con temazos disco despreocupados sobre rollos de una noche que duran 40 horas, como “Kiss It Kiss It”. “Can I tell you a secret? I’m so sick of it all” (¿Te puedo contar un secreto? Estoy hasta el gorro de todo esto), canta Rapp en su descarado tema “Leave Me Alone”, antes de lanzarse sin miramientos: “Come get wet in the deep end/T-t-t-take it off/C-c-c-cannonball!” (Ven a mojarte en lo más profundo/Q-q-q-quítatelo/¡B-b-b-bomba!). También lanza una pulla nada sutil a la serie en la que actuó, La vida sexual de las universitarias. “Me propuse impresionarme a mí misma”, le cuenta a Lowe. “Me propuse hacer música que yo quisiera escuchar, sin ceder ni un ápice de mi personalidad y siendo implacablemente ruidosa al respecto... y lo conseguí”. En algún punto del desenfreno total de BITE ME, Rapp encontró cierta paz. “Este álbum para mí es como arrancarte toda la ropa, quedarte desnuda y salir corriendo por la calle después de haber estado llorando a mares”, dice. “Y casi te ríes porque piensas: ‘Ya basta. Estoy harta. No voy a dejar que esto me frene’.”