Artifact

Artifact

“Artifact” es un álbum sobre lo que permanece: fragmentos, retazos de recuerdos, huellas. “Al final, todo apunta a lo mismo: es algo creado por el ser humano... Yo lo veo más en un sentido arqueológico”, comenta Parov Stelar sobre su octavo trabajo en una entrevista con Apple Music. “¿Qué queda de una cultura? ¿Qué queda de una enseñanza? Con el tiempo, todo eso termina convirtiéndose en artefactos”. La inspiración llega por la noche. “A veces tengo sueños muy vívidos, pero luego no consigo recordarlos", explica. “Solo quedan retazos, escenas sueltas, fragmentos, artefactos, nada más. Luego proceso todo eso en un álbum”. En lo sonoro, Artifact marca un claro cambio de rumbo. “Es un disco muy diferente a los anteriores, también estilísticamente”, comenta. En lugar de las señas de identidad habituales, apuesta por la potencia orquestal: “Lo primero que hice fue contratar una orquesta clásica. Éramos 40 personas, y yo quería acercarme más a las bandas sonoras cinematográficas y combinar la potencia de una orquesta orgánica con esa electrónica sobria y fría, además de incorporar sonidos de los años 80”. Todo un despliegue de creatividad para este alquimista del sonido, DJ, productor, artista visual, diseñador y videoartista. Y en Artifact, todo ese despliegue se plasma en canciones concretas: “Art Deco (Parov Stelar Artifact Version)” con Lana Del Rey, la ardiente “Six Feet Underground” con Claudia Kane, o “Rebel Love”, cuyo videoclip tiene casi carácter de cortometraje. Sus técnicas de producción han evolucionado constantemente desde su álbum de debut “Coco” (2009), especialmente en los últimos meses y años. La palabra clave: inteligencia artificial. Todo vale siempre que sirva a la idea. “Por supuesto, utilicé tecnología moderna, plugins o instrumentos digitales”, dice el austriaco. ¿Y la IA? Para él, la IA es difícil de imaginar en la música, pero sí en lo visual: “En la implementación visual, recurrí a la inteligencia artificial y animé imágenes individuales utilizando un programa de IA”. Sin embargo, quiere desmitificar una creencia: “La gente piensa que basta con escribir ‘Hazme un vídeo al estilo de Fritz Lang de los años 30’ y recibes el vídeo terminado. Pero no es así”. Es importante “abordar las innovaciones de forma crítica y dejar que fluyan”. Al mismo tiempo, señala el lado ambivalente: “Existe el peligro de la frustración. Pides algo y ves lo que la IA produce con canciones en un minuto. Entonces piensas: ‘¿Qué pinto yo aquí?’”. Al final, sigue confiando en que “sin humanidad no funcionaría”. Sin embargo, una de las grandes historias detrás de Artifact se dio en la vida real. La historia nos lleva a Mallorca, y a Lana Del Rey, con quien ya había hecho un remix años atrás. Pero “Art Deco” no es expresamente un remix, término al que Stelar se resiste: “Quería contar con su voz y crear una pieza completamente nueva alrededor, en concreto, esta versión Artifact”. Casualidades de la vida: “Viví en Mallorca durante mucho tiempo y descubrí que su mánager y ella eran mis vecinos. Pasamos todo el verano juntos”. Años más tarde, optó por la vía directa: “Llamé a Ben [Mawson, mánager] y le dije: ‘Ben, a ver qué le parece a Lana, tengo una idea... con una orquesta’”. El resto fue sorprendentemente sencillo: “Ella estaba encantada. A Lana en realidad no le gustan las remezclas de ningún tipo, por eso me pareció tan increíble que participara en esta colaboración”. Además de la música, la parte visual es un pilar fundamental de su trabajo. Sonido e imagen surgen de una misma fuente. “Estudié arte en Berlín y en Linz y, en realidad, vengo del arte visual, aunque en algún momento empecé a combinar ambas cosas”, cuenta. Para él, sonido e imagen van de la mano. Lo visual refuerza la identidad, citando a David Bowie y a David Lynch como ejemplos. Siempre surgían problemas cuando dejaba la creación del videoclip en manos ajenas: “Las pocas veces que encargué un videoclip, siempre fue un compromiso. A menudo pensaba: ‘no siento que esto encaje con la canción”. La consecuencia: mantener el control creativo. Por eso, clips como “Rebel Love” llevan su sello personal, incluso las secuencias de imágenes individuales pintadas a mano. La presentación en directo es otro pilar esencial de cada disco: sudorosa, agotadora, pero indispensable. “Me encantan esas dos horas sobre el escenario. Pero para esas dos horas necesitas 22 más”, dice. ¿Por qué sigue haciéndolo? “Se crea un vínculo. La gente ve que eres real”. En tiempos de deepfakes, esta frase cobra peso: “¿Quién dice que estás hablando conmigo ahora mismo? Tal vez yo mismo podría ser un deepfake”. La música en directo es “la completa antítesis de constante espiral de móvil-TikTok. Eso no se puede fingir”. Y a pesar de este rápido desarrollo, o precisamente por esta aceleración, Parov Stelar se resiste a tener más planes en mente. La metáfora para esto es tan gráfica como acertada: “Es como preguntarle a una mujer embarazada durante el parto: ‘¿Te gustaría tener más bebés ahora mismo?’ Antes, en cuanto entregaba un álbum, ya no lo escuchaba más. Con Artifact es diferente. Todavía lo escucho”, dice. Su siguiente meta es ambiciosa: “Estoy intentando llevarlo [el álbum] al escenario con una orquesta en directo. Eso llevará un tiempo, por supuesto, es un esfuerzo enorme”. Entre bastidores, la maquinaria ya está en marcha: “Viajamos con casi 30 personas por concierto, cuando solo siete están en el escenario”. Y hay otra puerta abierta para quienes quieran profundizar en su mundo visual: “Acaba de publicarse un libro titulado ‘Trip. A Journey into the Underworld of Music’”. Porque también es autor. Por supuesto.