Aigul

Aigul Akhmetshina es una gran narradora. El talento de la mezzosoprano se manifiesta cada vez que canta. También cuando habla sobre su infancia en un pueblo remoto de la República de Baskortostán y su peculiar transición de adolescente humilde a estrella de los principales escenarios de ópera del mundo. El álbum debut homónimo de Aigul se construye en torno a sus papeles emblemáticos con arias famosas que incluyen a Carmen de Bizet, Charlotte de Massenet, Romeo de Bellini y Cenicienta y Rosina de Rossini. Aigul cierra con “The Nightingale”, un fragmento encantador del patrimonio folclórico baskirio. “Mi abuela solía cantármela”, recuerda para Apple Music Classical. “Era una de sus canciones favoritas. Necesita libertad. Lo que nos lleva a Carmen. ¡Carmen necesita libertad!”. Impulsada por su talento innato, el trabajo duro y la buena fortuna, a los 19 años se convirtió en la integrante más joven del codiciado Programa Jette Parker para Jóvenes Artistas de la Royal Opera House de Londres. En la primavera de 2024, sólo ocho años después, ya había establecido el récord como la Carmen más joven en aparecer en Covent Garden y en la Ópera Metropolitana de Nueva York, mostrado una profunda comprensión de la trágica Charlotte en Werther, debutado en el Festival de Salzburgo con Capuletos y Montescos de Bellini y confirmado su lugar entre la lista de intérpretes de primer nivel de Rossini. “Creo que todo el mundo tiene su momento”, comenta. “Nunca es tarde y nunca es temprano. Todo el mundo, de alguna manera, tiene su propio destino. No se puede predecir cómo será la carrera de alguien. Es como el juego de la ruleta rusa, nunca sabes si la bala te tocará a ti”. Aigul admite que hubo momentos, no hace mucho tiempo, en los que la posibilidad de cantar para ganarse la vida parecía remota. “De pequeña, estaba siempre cantando. Era algo que no podía controlar. La música siempre estuvo ahí. Soy mitad tártara y mitad baskiria, así que aprendí canciones populares de Baskortostán que requieren flexibilidad, como la coloratura del bel canto”. Fue durante su participación en el coro del pueblo que tuvo su primer contacto con el canto clásico. “Sabía que seguiría este camino desde que tenía 12 años, a pesar de que nunca había cantado ni visto una ópera”. Dos años más tarde, se mudó a Ufa, la capital de Baskortostán, y estudió canto allí con Neilya Yusupova. El progreso de Aigul se detuvo después de no aprobar la audición para una beca en la Academia de Música Gnessin de Moscú y luego perder la voz en un accidente automovilístico. “Cuando abrí la boca para cantar después del accidente, la primera nota sonó como un animal herido. ¡Fue horrible! Me di cuenta de que tendría que empezar desde cero”. Su profesora ayudó a reparar los daños y la apoyó económicamente para que pudiera volar a Moscú y participar en el Concurso Mundial de Nueva Ópera. “Fallé la nota alta de ‘Una voce poco fa’ de Rossini, pero aun así conseguí el primer premio”. David Gowland, director artístico del programa Jette Parker, escuchó a la joven sensación y la invitó a una audición. El pueblo de Aigul ayudó a financiar su pasaje de avión a Londres. “Había otras 365 personas audicionando, lo cual era una locura. Nunca había estado en un escenario de ópera y aquí estaba audicionando en Covent Garden”, explica. Akhmetshina llegó a la lista de finalistas, aprobó una segunda audición y entró de lleno al camino hacia el estrellato. “¡La historia de mi vida es muy similar a la de Cenicienta! Parte de mí piensa: ‘esto es increíble’. Y otra parte piensa: ‘bueno, sigo demostrando que puedo mantener esto’”.