

Una genio del pop eleva su nivel y sus estándares en su tercer álbum. Olivia Rodrigo ha amado y perdido muchas veces desde que lloraba por los suburbios como la adolescente con el corazón roto de “drivers license”. Ha madurado y sus exigencias también, no sólo para una buena canción de amor, sino también para lo que hace que una relación sea buena. En su tercer álbum, you seem pretty sad for a girl so in love, Rodrigo quiere compartir lo que ha aprendido. No es la primera mujer que se enamora mientras espera en la fila del baño de un bar, como le ocurre en “drop dead”, pero sería difícil encontrar a alguien que pueda narrar esa escena tan específica y familiar de una forma tan vívida. Canta sobre su esperanza de impresionar a la hermana de un chico en “u + me = ᐸ3” (“I try to win her over with my cynical humor and yacht rock music taste”); y captura ese momento en el que el amor pasa de las mariposas iniciales a algo más profundo en “purple” (“I used to visit your town like a tourist/Now I’ve got a local grocery store and a favorite florist”). Pero no todo es miel sobre hojuelas: “expectations” explora la vergüenza que sientes cuando se pasa el efecto de la fiesta y un chico pasa de ser lindo a dar pena ajena en un instante (“I think he was on drugs/He wasn’t smart or funny/I convinced myself he was... And now his number’s blocked”), e invoca la actitud desafiante del pop-punk de Avril Lavigne y Paramore en “my way”. Y aunque se divierte entre baladas, las canciones más tristes y minimalistas exponen, de nuevo con el vívido detalle que la caracteriza, cómo Rodrigo cree que los errores que cometemos en nombre del amor son maestros dolorosos pero eficaces. “cigarette smoke” ofrece una de las interpretaciones vocales más potentes de Rodrigo, así como una de esas frases que desearías haber pensado para el último mensaje a un ex (“I thought that we played the perfect couple/Until you didn’t want the part”). “less”, que la devuelve al piano a solas, le enseña que el amor no es lo único que se necesita para que una relación funcione: “If loving me means letting go and wishing me the best/Then I guess I wish, I wish, I wish you loved me less”. Las estrellas de rock que la precedieron también son maestras eficaces: “the cure”, una meditación sobre el bagaje emocional que hunde las relaciones, presume un riff de guitarra que, digamos, rinde homenaje a “Everlong”, así como arreglos de cuerda dignos de Mellon Collie and the Infinite Sadness. Por su parte, la nostálgica “what’s wrong with me” va directo a la fuente al invitar a Robert Smith de The Cure (la banda, no la canción de Olivia Rodrigo) para un dúo. Quizás you seem pretty sad for a girl so in love es una colección de notas de amor, pero no de las que se envían. Es una prueba más de la gran capacidad de Rodrigo para sentir y sentirlo todo: los bajones más brutales, sí, pero también la esperanza infinita que se enciende con la mirada de una persona desconocida en un bar lleno de gente que podría cambiarte la vida.