

Cuando Mon Laferte editó FEMME FATALE a finales de 2025, prometió que su siguiente disco sería todavía mejor.
Esta declaración parecía ser, más que nada, la expresión de un deseo. FEMME FATALE fue reconocido como uno de los álbumes más deslumbrantes del año: un cancionero noir con orquestaciones de lujo y la voz de Laferte en estado de gracia. Superar ese trabajo era, quizás, una misión imposible.
Pero las utopías artísticas parecieran ser la especialidad de la casa cuando se trata de la cantautora chilena. En un momento de su carrera en el que el éxito masivo refleja la contundencia de su visión, Femme Fatale Vol. 2 no sólo es tan exquisito como el anterior, sino que cala más hondo todavía con su visión ambiciosa, de altos contrastes. Sus 20 canciones se debaten entre la disonancia del punk, la ternura del folk, la decadencia crepuscular del jazz y la inocencia del rock vintage.
Desde el tema de apertura, “For Your Consideration”, nos encontramos con una Mon felizmente desatada, sarcástica y despiadadamente autobiográfica. Acompañada por la síncopa de un bajo acústico que remite a Charles Mingus, la cantante ironiza sobre las exigencias de la fama, enfatizando su pasión por el jazz con una improvisación que, como gran parte de su material, parece provenir de una máquina del tiempo.
Femme Fatale Vol. 2 es un disco adrenalínico, lleno de contrastes. En el primer sencillo, “A Pesar De Ti y De Mi”, Laferte se apoya en las virtudes que la establecieron como protagonista fundamental de la música latina contemporánea: una voz tan hermosa que pareciera capaz de levantar muertos, con arreglos sedosos y sofisticados, y la capacidad de evocar el éxtasis del amor romántico en su aspecto más idealizado. Laferte entona canciones de encuentros sexuales felices y corazones rotos. Ambas situaciones la conducen a la misma topografía emocional: al borde del abismo.
De esta manera, la virulencia punk de “Tal Vez Yo Soy El Problema” convive con la sensualidad rockera de “Reino De Amor” y el jazz existencialista de “Vi Un Poema En Su Locura”. Escuchar este material una sola vez no será suficiente para asimilar todos los guiños estilísticos que Laferte acumula en este diario íntimo disfrazado de diccionario musical.
“Debo aprender a quererme”, canta en “Hello Monserrat”, uno de los temas más vulnerables del disco, acompañada por una lánguida guitarra eléctrica y la psicodelia de un Farfisa. “Voy a juntar los pedazos de mí”. La batalla de la cantante con su propia autoestima quedará en suspenso por ahora. Pero quienes escuchen este álbum no tendrán otro remedio que aprender a quererla. A través de su álter ego como femme fatale, Laferte se revela como una artista prodigiosa y adorable.