

La biculturalidad le sienta de maravilla a Omar Camacho.
El cantante de San Diego saca provecho de pluralidad musical.
Su primer gran éxito, “2+2”, en colaboración con Victor Mendivil, podría haber sido otra canción más dedicada a las figuras esculturales y las noches interminables de sexo. Pero Camacho se inspira en el reggae para la base rítmica de un tema que estaba destinado a la fama, y el solo de trombón al final le agrega un símbolo subliminal de identidad mexicana.
Esta libertad de climas y estilos les inyecta oxígeno a los 19 temas de Nunca Voy a Morir. En “Atrévete”, a dúo con Santa Fe Klan, un loop hipnótico de música mexicana crea un efecto tan psicodélico como adictivo, mientras que el piano de “Por Hollywood” es el preludio perfecto para un ritmo de reggaetón nocturno y futurista. “Ando por Morocco fumando hachís”, canta Camacho en “Morroco”. Seguirle los pasos es una propuesta tentadora.