

Si algo ha logrado forjar la idea de la música como un ente universal, es el sentimiento adolescente de la incomprensión. Y así se refleja de Nirvana a Avril Lavigne y de The Smiths a Shakira. No es casualidad entonces que Conexión Divina, ahora un acto en solitario comandado únicamente por Liz Trujillo, abra su segundo álbum con “Soy rebelde”, el clásico de Jeanette: “Yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así / Porque nadie me ha tratado con amor / Porque nadie me ha querido nunca oír”. Sin embargo, 18 no sólo aborda la transición a la mayoría de edad, sino que muestra la complejidad de una creadora que se autodescubre bajo su vulnerabilidad en el marco de una crianza bicultural. En este material, la melancolía lo-fi trasciende el sonido sierreño bajo el cual la angelina comenzó su carrera, e incluso se acerca al poder ranchero de Chavela o al regodeo tex-mex de Selena y Los Dinos. En este lanzamiento, tanto las baladas que nacen de la pluma de la nativa de South Central como los covers de música popular (“Te Juro Que Te Amo” de Los Terrícolas o “Antes De Ti” de Mon Laferte) son necesarios para que esta artista se desarrolle a sí misma y, eventualmente, se percate de que ella es la única capaz de sanar sus propias heridas.