Lorca

Lorca

Enamorado de la obra de Lorca desde que cayó en sus manos un ejemplar de Doña Rosita la soltera, Morente recaló una y otra vez en los textos del autor granadino para adaptarlos a los distintos palos del flamenco desde un prisma siempre revolucionario y rupturista. Tras acometer una personalísima relectura de Poeta en Nueva York en el monumental Omega, Morente escoge aquí diversos poemas y fragmentos de obras teatrales para recorrer, en forma de tangos, rumbas y fandangos, el sendero vital y artístico de Lorca, rematado con un réquiem con las campanas del Albaicín de fondo que es todo emoción y sentimiento.

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