

Con Heartwork, los británicos Carcass dejaron atrás los últimos restos del grindcore de sus primeros discos y se convirtieron en pioneros del melodeath, uno de los géneros que definió el death metal de los 90. Las guitarras, más concisas y articuladas que nunca, recuerdan a Maiden y a la nueva ola de heavy metal británico, y Jeff Walker abandona el gore por canciones de alta tensión emocional. Heartwork tiene infinidad de riffs condensados en estos 40 minutos de gloriosa intensidad.