43 canciones, 2 horas 21 minutos

NOTAS EDITORIALES

Las palabras “Supervised by Norman Granz” (Supervisado por Norman Granz) aparecen tras el título en Charlie Parker With Strings. Los que conozcan un poco al atormentado genio del bebop entenderán que “supervisar” a Bird oscilaba entre lo difícil y lo imposible. Como explica Tad Hershorn en su libro Norman Granz: The Man Who Used Jazz for Justice, Granz tuvo los derechos exclusivos de grabación del saxofonista desde 1948 hasta la muerte de Parker, que pasó la mayor parte de aquellos años en el agujero de las drogas.

Sin embargo, a finales de noviembre de 1949, Parker pudo grabar seis piezas para Mercury con una sección rítmica de jazz y un grupo de cámara formado por tres violines, viola, violonchelo, oboe y arpa. La idea de las cuerdas terminó siendo influyente. Clifford Brown siguió su ejemplo en 1955 con Clifford Brown With Strings y Stan Getz lo continuó en 1961 con el aclamado Focus. En el caso de Parker, el álbum contenía únicamente clásicos, a diferencia de la mayoría de sus discos, en los que abundaban las piezas originales. En julio de 1950 y enero de 1952 se grabaron nuevas sesiones, pero las ediciones de Verve que hoy conocemos como Charlie Parker With Strings (entre ellas, las versiones de Complete Master Takes y Deluxe Edition) tienen su origen en un proyecto que Mercury llevó a cabo en distintas etapas.

Aunque Granz estaba claramente interesado en el éxito comercial (que consiguió con el single “Just Friends”, el disco más vendido de Parker), sería injusto pensar que se trataba de un intento de domesticar al más fiero de los improvisadores con un sonido para todos los públicos. El interés de Parker por la música clásica, además de su deseo de probar cosas más allá del formato del grupo habitual de jazz, está bien documentado. El saxofonista sentía una atracción particular por las innovaciones de Stravinsky y otros compositores del siglo XX que abrieron nuevos horizontes para el ritmo y la armonía. Desgraciadamente, Parker no pudo seguir desarrollando esta nueva vertiente musical.

En aquella época, los críticos despellejaron Charlie Parker With Strings y otros proyectos del músico grabados bajo la supervisión de Granz pero, hoy, sabríamos mucho menos sobre el artista si nunca lo hubiéramos escuchado explorar esta serie de canciones en las que su saxo alto “canta” las melodías insertando fragmentos de bebop y sin dejar de sonar en su elemento.

NOTAS EDITORIALES

Las palabras “Supervised by Norman Granz” (Supervisado por Norman Granz) aparecen tras el título en Charlie Parker With Strings. Los que conozcan un poco al atormentado genio del bebop entenderán que “supervisar” a Bird oscilaba entre lo difícil y lo imposible. Como explica Tad Hershorn en su libro Norman Granz: The Man Who Used Jazz for Justice, Granz tuvo los derechos exclusivos de grabación del saxofonista desde 1948 hasta la muerte de Parker, que pasó la mayor parte de aquellos años en el agujero de las drogas.

Sin embargo, a finales de noviembre de 1949, Parker pudo grabar seis piezas para Mercury con una sección rítmica de jazz y un grupo de cámara formado por tres violines, viola, violonchelo, oboe y arpa. La idea de las cuerdas terminó siendo influyente. Clifford Brown siguió su ejemplo en 1955 con Clifford Brown With Strings y Stan Getz lo continuó en 1961 con el aclamado Focus. En el caso de Parker, el álbum contenía únicamente clásicos, a diferencia de la mayoría de sus discos, en los que abundaban las piezas originales. En julio de 1950 y enero de 1952 se grabaron nuevas sesiones, pero las ediciones de Verve que hoy conocemos como Charlie Parker With Strings (entre ellas, las versiones de Complete Master Takes y Deluxe Edition) tienen su origen en un proyecto que Mercury llevó a cabo en distintas etapas.

Aunque Granz estaba claramente interesado en el éxito comercial (que consiguió con el single “Just Friends”, el disco más vendido de Parker), sería injusto pensar que se trataba de un intento de domesticar al más fiero de los improvisadores con un sonido para todos los públicos. El interés de Parker por la música clásica, además de su deseo de probar cosas más allá del formato del grupo habitual de jazz, está bien documentado. El saxofonista sentía una atracción particular por las innovaciones de Stravinsky y otros compositores del siglo XX que abrieron nuevos horizontes para el ritmo y la armonía. Desgraciadamente, Parker no pudo seguir desarrollando esta nueva vertiente musical.

En aquella época, los críticos despellejaron Charlie Parker With Strings y otros proyectos del músico grabados bajo la supervisión de Granz pero, hoy, sabríamos mucho menos sobre el artista si nunca lo hubiéramos escuchado explorar esta serie de canciones en las que su saxo alto “canta” las melodías insertando fragmentos de bebop y sin dejar de sonar en su elemento.

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