

Cuando un artista habla de tomarse su tiempo para concebir un nuevo álbum, normalmente pensamos en uno o dos años. En el caso de Zedd, Telos llega nueve años después de True Colors. “Dejar pasar tanto tiempo puede ser una desventaja”, dice el productor a Zane Lowe de Apple Music. “Pero todo depende de lo que estés intentando hacer. Llegué a un punto en el que tenía que decidir qué tipo de álbum quería crear. En 2020 empecé a trabajar en un proyecto, pero no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. En plena pandemia, me preguntaba cuándo iba a tener una oportunidad para sentarme a hacer música. El problema es que no había ninguna inspiración real, sino que estaba intentando crear algo sin contexto ni motivo”. Al final, solo una canción sobrevivió de aquellas sesiones, pero fue suficiente para dar forma a lo que terminaría siendo Telos (el concepto aristotélico del propósito en virtud del cual hacemos las cosas). En “Dream Brother”, basada en las pistas vocales que Jeff Buckley grabó para la canción del mismo nombre en 1994, Zedd encontró la emoción que estaba buscando. “Siempre me ha servido de inspiración”, explica. “Siempre he sentido que hay una parte de la canción que podría existir en otro contexto. Se me ocurrió que podía convertirla en un tema bailable con el más absoluto de los respetos”. “Bailable” es una de las palabras clave para entender Telos y la visión musical a la que Zedd ha llegado después de casi una década. “Llegó un momento en el que tuve que decirme que este era el álbum que quería hacer”, recuerda. “Eso es lo que hizo que encajaran las piezas. Tenía un montón de canciones empezadas que hacían que me preguntase cosas como, por ejemplo, de qué modo podría encajar un ritmo de 7/8 en un tema dance. Y dejó de importarme, porque ya no era dance, sino algo que quería hacer para mí mismo. Ni para mis fans, ni para la discográfica, ni para nadie más. Solo para mí”. A diferencia de los ritmos rotundos de True Colors, aquí las baterías aportan color, tono y dinámica, aparecen y desaparecen en cuestión de compases, y comparten espacio con sintetizadores, pianos y, en “Out of Time”, la voz de Bea Miller. También hay momentos en los que ocupan el primer plano, como en las cadencias vagamente sudasiáticas de “Shanti”. “Sona”, una colaboración en 7/8 con el trío de música celta the ollam, demuestra una nueva profundidad a la hora de componer canciones y dar forma a un álbum cohesivo que gana con cada escucha. “Sé cómo escribir una buena canción, pero 10 buenas canciones no tienen por qué ser un buen álbum”, apunta Zedd. “Crecí con discos que eran más que una decena de canciones. Son álbumes que me convirtieron en el músico que soy y aún me siguen inspirando. Quería crear algo así de profundo, un disco del que dentro de 30 años un chaval pudiese decir ‘Cuando lo escuché supe que me quería dedicar a la música’”.