15 canciones, 50 minutos

NOTAS DE LOS EDITORES

Gorillaz supuso el refugio de Damon Albarn frente al cercado campo estilístico de sus exitosos Blur. Protegido bajo una apariencia de dibujo animado, Albarn disfrutaba rodeándose de colaboradores como Shaun Ryder o Dennis Hopper. La producción de Danger Mouse fue el golpe maestro para hacer de Demon Days un disco definitivo. Bajo su influjo, el rap electrónico de tintes pop de Gorillaz se volvía más siniestro y conseguía transmitir una melancolía sombría que articulaba el paisaje del alma del inspiradísimo Albarn.

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Gorillaz supuso el refugio de Damon Albarn frente al cercado campo estilístico de sus exitosos Blur. Protegido bajo una apariencia de dibujo animado, Albarn disfrutaba rodeándose de colaboradores como Shaun Ryder o Dennis Hopper. La producción de Danger Mouse fue el golpe maestro para hacer de Demon Days un disco definitivo. Bajo su influjo, el rap electrónico de tintes pop de Gorillaz se volvía más siniestro y conseguía transmitir una melancolía sombría que articulaba el paisaje del alma del inspiradísimo Albarn.

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