15 canciones, 47 minutos

NOTAS DE LOS EDITORES

Después de quedar “permanentemente afectada” y apenas un año después del angustioso ataque sufrido durante su actuación en Mánchester, Ariana Grande regaló al mundo Sweetener, un trabajo maravilloso en el que se entrega al amor, la feminidad y la esperanza. “Quería dar un abrazo a la gente, con música”, decía Grande, reconociendo emocionada que Sweetener tenía más que ver consigo como persona. El sonido del disco es más etéreo que el de otros trabajos. Pharrell, productor de la mitad de las canciones, se refería a algunas de ellas como “nubes del color del arco iris”. Y es que todo en este álbum suena así de natural y sincero. Grande se tatúo una abeja (símbolo de Mánchester) para recordar a la ciudad y quizás ayudarse a contemplar que aunque nada será lo mismo después de aquello, la música de una obra como este disco demuestra que el arte puede convertir la pena en ánimo y la tristeza en energía.

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Después de quedar “permanentemente afectada” y apenas un año después del angustioso ataque sufrido durante su actuación en Mánchester, Ariana Grande regaló al mundo Sweetener, un trabajo maravilloso en el que se entrega al amor, la feminidad y la esperanza. “Quería dar un abrazo a la gente, con música”, decía Grande, reconociendo emocionada que Sweetener tenía más que ver consigo como persona. El sonido del disco es más etéreo que el de otros trabajos. Pharrell, productor de la mitad de las canciones, se refería a algunas de ellas como “nubes del color del arco iris”. Y es que todo en este álbum suena así de natural y sincero. Grande se tatúo una abeja (símbolo de Mánchester) para recordar a la ciudad y quizás ayudarse a contemplar que aunque nada será lo mismo después de aquello, la música de una obra como este disco demuestra que el arte puede convertir la pena en ánimo y la tristeza en energía.

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