12 canciones, 43 minutos

NOTAS DE LOS EDITORES

El aire optimista del tercer álbum de Imagine Dragons tiene mucho que ver con el estado de ánimo del cantante Dan Reynolds, recién salido de la niebla de una depresión contra la que llevaba años luchando. Recubiertas por una reluciente capa electrónica, las canciones de Evolve ponen un pie en el rock alternativo de los 90 (donde la influencia de Foo Fighters es palpable) y el otro en la atmósfera épica de los grandes estadios. La banda conjura una energía incontenible que estalla en estribillos como los de “Thunder” o en la imborrable “Believer”. En este álbum hasta los momentos más introspectivos son electrizantes.

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El aire optimista del tercer álbum de Imagine Dragons tiene mucho que ver con el estado de ánimo del cantante Dan Reynolds, recién salido de la niebla de una depresión contra la que llevaba años luchando. Recubiertas por una reluciente capa electrónica, las canciones de Evolve ponen un pie en el rock alternativo de los 90 (donde la influencia de Foo Fighters es palpable) y el otro en la atmósfera épica de los grandes estadios. La banda conjura una energía incontenible que estalla en estribillos como los de “Thunder” o en la imborrable “Believer”. En este álbum hasta los momentos más introspectivos son electrizantes.

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