Aclarando la Mente

Joss Favela

Aclarando la Mente

“Una de las cosas más increíbles que me da la música es el sentimiento de terminar una canción”, cuenta Joss Favela sobre el proceso creativo detrás de Aclarando la Mente. “Es como cantarte a ti mismo una melodía nueva, porque en realidad no la conocías ayer. Esto genera una revolución de cosas en tu mente, y es una de las sensaciones más bonitas”.
Desde la franqueza sensual de “700 Días” hasta el romanticismo exacerbado de “Algo Transitorio” y los atmosféricos climas norteños de “Gato de Madrugada”, Aclarando la Mente es probablemente el álbum más logrado en la extensa carrera de Favela. Y lo confirma como uno de los artistas más completos en la música mexicana actual. Originario de Sinaloa, Favela comenzó su trayectoria como un prolífico compositor antes de enfocarse de lleno en cantar sus propias canciones. Su nuevo disco se caracteriza por su ambición estilística y la dulce intensidad de las líneas de acordeón. “Creo que dedicarle tantos años a componer te ayuda a pulir tu manera de expresarte”, explica. Aquí, Favela nos guía a través de sus nuevos temas, uno por uno.
Aclarando la Mente “Surgió porque estuve muy enamorado de una mujer. Creo que hasta la fecha no he encontrado una que me guste más, pero tomé conciencia de que en ese momento no era lo mejor para mí y decidí no continuar. Terminar una relación duele mucho, pero duele más aún cuando todavía quieres a la otra persona. Estaba en Texas, en el rancho de Ricky Muñoz (vocalista de Intocable) y tenía un remolino de dudas y sentimientos. Se me notaba la actitud, corporalmente, y Ricky me vio tan mal que me regaló una botella de vino tinto. Ahí sabrás. Entonces llevamos una banca debajo de un árbol, le robé un puro y destapé la botella yo solo. Traía la guitarra y compuse esta canción. Me dije que no iba a llegar a emborracharme, pero sí ponerme introspectivo. Al final de la letra hago un paréntesis. Qué buen vino, digo, porque me supo delicioso ese trago. Aprovecho para brindar por ti y por lo que nunca fuimos. No pasó nada, la vida va a seguir y hay que verle lo bueno al asunto. Gracias a Dios, con esta muchacha no compartimos más que un recuerdo”.
700 Días “La historia de ‘700 Días’ es interesante. Cuando salía mucho de gira antes de la pandemia, esta señorita de la que te contaba me esperaba con una canasta y ponía todas las cosas que me gustan: jamoncito, quesito y fruta, una botella de vino y una sábana. Me subía a la camioneta casi contra mi voluntad, aunque llegara desvelado, y me llevaba al rancho de mi familia, donde tenemos el ganado y los caballos. Me subía a un cerrito y en la tapa comíamos y disfrutábamos la tarde. Caía la noche, nos tomábamos el vino y entonces sucedían cosas muy interesantes en la caja de esa camioneta. Por eso la letra dice ‘con el cielo de cobija y tú desnuda’, porque era realmente al aire libre y tengo recuerdos así. Puedes ir muchas veces a ver el beisbol, pero hay un partido que te va a gustar más. Ese partido como que me gustó, y por eso hice esta canción. Por los dos años de una relación que se terminó”.
Gato de Madrugada “Es la canción más arriesgada del disco. La que va más a la orilla de las cosas que se permiten en el regional mexicano. Pero estamos en 2022 y veo que hoy escuchan de todo, que se permite lo que sea. La letra dice que soy un gato de madrugada, porque, aunque esté dolido, de noche salgo a cazar, sigo buscando presa. Para mí, la forma de representar ese sentimiento era con esas tonalidades, ese sentido lúgubre, pero al mismo tiempo con fuerza. La rola solita, si te la canto con guitarra, puede ser rockera. La estructura y la armonía van por ese rollo y a todos nos voló la cabeza cuando la escuchamos en el estudio. Quise que fuera el primer sencillo del disco. Siento que la gente se acostumbra al sonido de un artista y después no se innova. A mí me encanta ese momento de desacomodar las piezas y volver a construir”.
Algo Transitorio “En mi historia como solista, las canciones que mejor funcionaron tienen estructura de balada. Siempre se me dio naturalmente esa onda: el rollo de un tema que está en cuatro cuartos y en la guitarra se toca como balada. Ya cuando se adhieren los otros instrumentos, va tomando sus tintes de regional mexicano. Cuando empecé a ser autor, me tocó esa curva. Tuve diez años increíbles durante los cuales no me costaba nada de trabajo escribir una balada, porque era lo que yo en ese momento, cuando era un chavo, estaba sintiendo naturalmente. Como compositor, tienes que poder crecer con tu audiencia y saber lo que está consumiendo. Modular mi discurso, de alguna manera, porque tampoco puede uno seguir haciendo un carro con la forma de 2010 cuando estamos en 2020. Ahora vienen los autos eléctricos y tienes que diseñar de esa forma. No puedes comprometer tus sentimientos, pero sí puedes ajustar la forma en que los expresas. En mis discos siempre habrá espacio para una balada”.
Yo Perdí “Yo tuve un momento de excesos. No es algo de lo que me enorgullezca, ni que recomiende ni de lo que presuma, pero tampoco puedo evadir la realidad. Prometí parar de tomar alcohol por un año y lo cumplí. No dejarlo para siempre, porque me gusta mucho el sabor y tomaría aunque no me empedara. Lo que sigue ahora es buscar la manera de que sea más social. Pero en medio de esos excesos, uno escribe canciones y hace muchas cosas. Este tema lo escribí en un motel, no sé si en California, y tampoco sé muy bien cómo llegué ahí. Hay otra canción que compuse en ese mismo cuarto, ‘El Mil Uno’, y son como hermanitas”.
La Bailadora “Quería darles una cumbia norteña a las nuevas generaciones. Siempre trato de incluir una en mis proyectos. En este se me pasó, y el acordeonista me preguntó si no iba a meter una. La compuse en el estudio, sobre la marcha, y se la mandé por puro gusto a mi amigo Eduin Cazares de Grupo Firme. De repente me dijo ‘Hay dos canciones que quiero cantar, pero “Aclarando la Mente” como dueto quedaría rara, así que la voy a grabar después de que salga tu disco. La otra es “La Bailadora” y esa sí la quiero cantar contigo’. La grabamos a dueto y quisimos que fuera parte de este álbum”.
El Mil Uno “Tenía nueve años y estaba con mi papá en una taquería, desayunando tacos de lengua. El señor del lote, que era un conocido de toda la vida, empezó a tirarle picones a mi papá sobre algo que no le gustaba. Entonces mi papá le dijo delante de toda la taquería: ‘A mí 1000 me la pelan y contigo son 1001’. Se me quedó siempre esa frase y por eso la letra dice ‘A mí me persiguen 1000 y contigo son 1001’”.
La H Es Muda “Podría llenar varios libros con todos los dichos de mi papá. Es un ser medio especial mi jefe. Es un ser ranchero, que de repente me deja equivocarme para que yo sepa cómo es la jugada, cómo es el camino. Jamás en mi vida jugué al futbol o fui al cine con mi papá. Yo compartía música con él y lo demás era andar juntos viviendo la vida de un adulto siendo un niño. Una lección de vida bien perrona. Por eso quiero vivir en el rancho, porque si tengo hijos, quiero que se eduquen primero ahí. Esta canción es parte de ese léxico que me regaló, del montón de dichos que aprendí de él”.
Con Agüita y Con Jabón “En esta canción le estoy hablando a una mujer. Dime la neta, pero seamos sinceros. Yo también me quito el freno de mano y te voy a decir cosas. Y cuando te vayas a ir, no se te olvide que olvidar no es tan fácil. Siempre vas a ser mi ex y estamos marcados. La verdad es que mis días giran en torno a las damas. Y cuando no tengo una ilusión, porque te pueden gustar todas, pero hay algunas que te encantan… qué tristes son mis días entonces. Esa es la esencia de la vida, de eso estoy enamorado. De querer decir ‘Voy a trabajar, porque dentro de unos días a lo mejor tendré un momento con ella’”.
Dame Una Oportunidad “Me gusta que los discos te vayan paseando por ritmos y sentimientos. Este bolero norteño te lleva por un espacio de tranquilidad. Al final del día, uno puede hacer intentos a nivel técnico con la lírica y la melodía, pero lo que hace que una canción sea buena es un no sé qué. En esa búsqueda estamos y seguimos intentándolo con mucho cariño”.
Cuidado Con el Perro “Soy adicto a la emoción de las palabras nuevas y a la búsqueda de un amor nuevo. Si a lo largo de mi trayecto de vida tengo varios amores, yo nunca las llamo con el mismo apodo. Hay tantas palabras y tantas formas. Y cada persona es única. Se me hace bien extraño que haya gente que le pueda enviar el mismo mensaje a varias novias. A mí me llena escribirles de acuerdo a la manera de ser que tienen, hacerles un traje a la medida. Eso me retroalimenta, porque me gusta vivirlo con toda la mano. Realmente tengo que experimentarlo y escribirlo. Y si no les he escrito, porque también ha pasado, también lo digo. Hay un dicho del maestro José Alfredo Jiménez: ‘No todas las mujeres saben inspirar canciones’. Y es la cosa más cierta”.
Una Cosa Lleva a la Otra “En este disco traté de que hubiera una cierta limitación en cuanto al uso del acordeón, porque eso te obliga a desarrollar otros recursos. Lo primero que hice fue usar el acordeón de mi papá. Él quería ser artista y no lo dejaron, pero su mamá a escondidas le compró un acordeón, un Hohner de 1970. Lo mandé a restaurar y con ese grabamos el disco. Fue un recurso que no es un recurso, porque no corre igual un carro deportivo de 2020 que uno de 1970 y tienes que hacerle sacar su mejor desempeño. Segundo, quise encontrar formas diferentes de tocar. Sumar otros acordes, empezar a contar una historia con el acordeón. Si nos frustrábamos en el estudio, entonces parábamos la grabación. La idea era volver otro día y buscar alternativas melódicas sobre la misma esencia para poder encontrar otras cosas”.

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