

No hay banda que haya ejercido mayor influencia sobre lo que hoy entendemos como metal extremo que los suizos Celtic Frost. De las invocaciones satánicas de Emperor y Darkthrone hasta el asalto eléctrico de High on Fire y las fantasías góticas de Cradle of Filth, su sombra se proyecta como monolito prehistórico sobre un género que sigue encontrando en Morbid Tales y To Mega Therion, sus piedras angulares.