Kendrick Lamar: imprescindibles

Kendrick Lamar: imprescindibles

En una entrevista con Apple Music, Kendrick Lamar reflexionaba sobre “Alright”, una de las canciones del seminal To Pimp a Butterfly. Para el rapero, su éxito no tenía que ver con las ventas millonarias o los premios acumulados, ni siquiera en los nuevos caminos que abría dentro del hip-hop. Lo que de verdad le importaba era que la gente la cantase en la calle. “Hay mucha gente que no puede hacer escuchar su voz”, explicaba entonces. “¿Te puedes imaginar lo que se siente al ver cómo se expresan a través de versos que yo escribí?”. Más allá de la fama, el verdadero sueño del chaval de Compton que transformó su vida gracias al hip-hop era que su música sirviese como punto de entrada para la lucha por los derechos civiles. Eso es lo que de verdad contaba. Aunque las escribiera solo, sus rimas daban voz a una multitud. Nacido en 1987, Lamar creció bajo el influjo de JAY-Z, Eminem y 2Pac, de quienes admiraba sus juegos de palabras, su imaginación y un profundo sentido comunitario. A pesar de su popularidad, la música de Lamar puede ser sorprendentemente densa y abarca largos desarrollos narrativos (good kid, m.A.A.d city), híbridos orgánicos de jazz y funk (To Pimp a Butterfly) y viajes interiores de alcance conceptual (el ganador del Pulitzer DAMN.). Es un artista que quiere llegar tan lejos como sea posible, pero solo en sus propios términos. “Mi ambición no es hacer una buena canción, un buen rap o un buen gancho”, decía en la misma entrevista. “Quiero seguir haciéndolo todas y cada una de las veces. Y para conseguir algo así, tienes que ponerte retos y demostrar que eres el mejor no a los demás, sino a ti mismo”.