

21st Century Liability, su debut de 2018, y el celebrado weird! de dos años después convirtieron al británico YUNGBLUD (Dominic Harrison) en la voz de una generación incomprendida que transformaba las presiones externas en himnos de unidad para bichos raros. El pop punk rock ha sido su arma principal hasta ahora, pero en su tercer álbum hay espacio para la escuela del 77 (“The Funeral”), la new wave (“Tissues”), el emo de alta intensidad (“Memories”), el britpop (“Sweet Heroine”) y otros sabores nuevos. “YUNGBLUD es una comunidad y un movimiento”, dice Harrison a Apple Music. “Encontrar esa comunidad en la que puedes ser tú mismo con los dos primeros álbumes me hizo sentirme protegido para escribir uno sobre mí mismo”. Y nunca ha sonado tan vulnerable como en YUNGBLUD. “Lo hice todo en una habitación de Glendale”, explica a Apple Music. “Me sentía como si estuviera grabando mi primer álbum otra vez. Fue igual de visceral”. Aquí, nos lleva por sus nuevas canciones una a una. The Funeral “Sentía emociones muy fuertes. Todo el mundo opinaba sobre mí: internet, mi madre, mi padre, mi sello, mis fans, mi mánager. Hasta el último mono creía saber dónde tenía que ir. Y acabé hasta las narices. Me sentía cuando tenía 15 años y me encerraban en la taquilla del instituto. Siempre funciono mejor cuando tengo que defenderme a patadas del perro que me muerde”. Tissues “Hay un sample de ‘Close to Me’ de The Cure. Me identifico a tope con la canción. Conocía a Robert Smith de un par de años antes en los premios del NME, así que se la mandé por correo electrónico. Le encantó y me dejó usar el sample. Tal cual. Una locura”. Memories “Nunca había metido una colaboración en un álbum, siempre han sido una cosa aparte, pero esta canción me encanta, fue algo brillante. WILLOW me parece superhonesta. Está como una cabra en el mejor sentido. Puedes pillarla en un buen día o en un mal día, pero siempre es real. Me recuerda un poco a Amy Winehouse. Habrá quien me quiera crucificar por decirlo, pero es la pura verdad”. Cruel Kids “La hice con Dan (Smith, de Bastille), alguien a quien siempre he respetado y que es un compositor acojonante. Vino al estudio un día y le toqué la idea de la canción. Conocer a otros artistas puede llevarte por caminos distintos. Mucha gente no sabe que soy fan de Radiohead y me encanta Kid A. Me chiflan esos sonidos de batería y la locura de la producción. Por ahí llevamos el tema”. Mad “Solo quería decir que me estaba volviendo loco y no sabía cómo expresarlo. No sé qué decir. No sé qué hacer. Me estoy volviendo loco y punto”. I Cry 2 “‘Everyone online keeps saying I’m not really gay/I’ll start dating men when they go to therapy’ (Todo el mundo en internet sigue diciendo que no soy gay de verdad/empezaré a salir con hombres cuando vayan a terapia). Me encanta lo juguetones que son esos versos. Imagino que me van a traer problemas, pero no importa. La canción surgió porque uno de mis amigos se sentía mal, muy emocional, y le costaba mucho expresarlo. Hay un estigma contra los hombres que expresan sus emociones. Si te duele, es que estás vivo. La parte que dice ‘Mandy's on the counter kissing Charlie's neck/And your best mate's girl to your best made bed’ (Mandy está en el mostrador besando a Charlie en el cuello/y la chica de tu mejor amigo, en tu cama mejor hecha) es una referencia a la MDMA y a la cocaína, pero también habla de cuando pierdes el control en una fiesta. No sabes quién está en tu casa porque estás bloqueando tus verdaderos sentimientos”. Sweet Heroine “La escribí en Londres, cuando me pasaba semanas en modo nocturno. Veníamos de Los Ángeles y nunca nos acostumbramos al horario. Era una manera maravillosa de componer. Estaba en el frío de Londres con mis amigos de Los Ángeles, enseñándoles mis sitios, llevándolos a comer ‘fish and chips’ por primera vez. Me sentía muy britpop y vestía exclusivamente de Fred Perry. La canción habla de alguien que me sacó de un momento muy oscuro de mi vida”. Sex Not Violence “Siempre me ha gustado American Idiot de Green Day, con la guitarra acústica a todo volumen en el centro, una eléctrica en la derecha y otra en la izquierda. Se me ocurrió robarles la idea porque hace siglos que nadie la ha usado. Da una sensación tremenda de urgencia y movimiento. Hay un poder básico en el hecho de hablar de sexo en una canción: la conexión, la confianza, la sensación de euforia, la metáfora de que el amor siempre vencerá al odio. Me encanta el sexo, practicarlo y hablar de él. Me gusta explorarlo en todas sus formas”. Don’t Go “Es curioso, pero esta canción estuvo a punto de no salir en el álbum. La escribí en una hora en Londres, de principio a fin, con la producción y todo. Me asustó un poco, porque normalmente le doy muchas más vueltas a la música. La descarté como un tema sin miga y no me dijo absolutamente nada hasta tres semanas después”. Don’t Feel Like Feeling Sad Today “La escribí un día que no quería levantarme de la cama. Estaba tan cansado que me giré para agarrar un cuaderno que dejo en la cama por si se me ocurre alguna idea por la noche y escribí ‘Hoy no tengo ganas de estar triste’. A la mierda, no quiero sentirme así. Sonaba como la frase de una camiseta. Estaba escuchando mucho a los Ramones y me apetecía probar con un tema punk de dos minutos, una especie de ‘Bonzo Goes to Bitburg’. Tenía la letra y el título, el resto salió como cuando escuchas a The Libertines, Arctic Monkeys u Oasis, que lo primero que te llega es el sentimiento”. Die For A Night “Me traje a un buen amigo que se llama Jordan Brasko Gable. Es un chaval que conocí en un restaurante tailandés y llevaba un libro de Karl Marx en el bolsillo del pantalón. Me dio un poco de cosa, pero era un tío muy intelectual y estuvimos hablando de Kurt Vonnegut y Oscar Wilde. Ahora es compositor. Me animaba a mejorar mis letras. Se sentaba frente a mí y me decía ‘Puedes decirlo mejor. Morrissey lo diría mejor. John Lydon lo diría mejor. El puto Alex Turner lo diría mejor’. Era como un reto. Así se me ocurrieron cosas como ‘Pain is language I can read/So I'd rather remain illiterate tonight so I can sleep’ (El dolor es un lenguaje que sé leer/prefiero ser analfabeto esta noche y así poder dormir). Cuando sus ojos se iluminaron, supe que había dado en el clavo”. The Boy In The Black Dress “Escribí un poema sobre cada momento de mi vida que me había hecho crecer un año en un segundo. La primera vez que me dieron un puñetazo, la primera vez que un profesor me ridiculizó por llevar maquillaje, la primera vez que la gente me empezó a atacar en internet y el espacio en el que estoy ahora. Son cosas que me dolieron en su momento, pero escribir la letra fue algo fantástico. Los únicos instrumentos que tiene son solo guitarras y un teclado de juguete que pillé en el supermercado”.