9 canciones, 29 minutos

NOTAS EDITORIALES

La calurosa acogida que tuvo en 2016 You Want It Darker, publicado apenas tres semanas antes de su muerte, animó a Leonard Cohen a dejarle a su hijo instrucciones para terminar las canciones en las que habían empezado a trabajar juntos y para las cuales el cantante ya había grabado su voz. En un acto de devoción hacia su padre y sus canciones, Adam escribió y grabó arreglos para todas y cada una de ellas, tal y como creyó que le habría gustado a Leonard. El resultado es Thanks for the Dance, un álbum póstumo con material inédito tan emocionante como respetuoso con la figura de Cohen. “Lo importante no era yo”, le cuenta Adam a Apple Music. “Intenté que mis decisiones no reflejasen mis gustos personales, sino lo que él habría querido hacer. Es una ventaja que tengo respecto a otros productores, yo sé lo que realmente odiaba y ellos no”. A continuación, Adam nos cuenta la historia que hay detrás de cada canción y nos habla de sus letras favoritas.

Happens to the Heart
“Cualquiera que conociese a Leonard Cohen en sus últimos años de vida sabría que había una canción en concreto en la que trabajó de forma compulsiva, reescribiéndola una y otra vez para perfeccionarla. Esa canción es ‘Happens to the Heart’. Estaba empeñado en acabarla, pero no encontraba un acompañamiento musical que le satisficiera. Forma parte de una serie de canciones que recogen su forma de ver la vida, según la cual todo se acaba rompiendo, incluso el corazón. La letra de esta canción significaba mucho para él. Grabarla fue una forma de tenerlo junto a mí, sentado a mi lado, aunque lo importante no era el aspecto emocional, sino intentar hacerlo como él habría querido. Lo primero que hice fue analizar sus versos uno a uno y encajar su voz, basándome en la última versión aprobada por él y en lo que cualquier fan de Leonard Cohen esperaría de una canción suya”.

Moving On
“Su idea para esta canción era repetir una y otra vez el mismo verso, casi como una meditación, pero no lograba conseguir lo que buscaba. Su voz en este tema resultaba de lo más cautivadora, así que intenté recuperar toda su esencia uniéndola al sonido oriental de la mandolina de Avi Avital y a la guitarra española de Javier Mas. Hay un verso que me resulta particularmente desgarrador y que dice ‘As if there ever was a you’ (Como si alguna vez hubiese habido un tú). La canción es una especie de sueño nostálgico. Cuando la grabamos, acababa de recibir la noticia de la muerte de Marianne Ihlen, y me dio la sensación de que la letra era una especie de postdata de ‘So Long, Marianne’. Es algo que comentamos durante la grabación y que me llevó a querer exagerar un poco el aire mediterráneo y romántico de la canción”.

The Night of Santiago
“Este siempre fue uno de los poemas de mi padre que más me gustó, y está basado en uno de Federico García Lorca. Le oí trabajar en él durante años, en el jardín de casa o mientras tomábamos café, y le pedí que le pusiera música. Cuando ya estaba muy débil, un día me dijo ‘Mira, voy a recitar el poema a un cierto ritmo y tú vas a ser quien escriba la música y cuente la historia’. Fue muy, muy divertido trabajar en ella, con ese lenguaje tan voluptuoso. La grabamos casi íntegramente en España, con la barcelonesa Silvia Pérez Cruz y con Javier Mas y Carlos de Jacoba, que le dieron ese toque flamenco y un poco pintoresco que estábamos buscando. De vuelta a Los Ángeles, Beck se pasó por el estudio y le dio unos toques de arpa de boca que le dan un aire muy cinematográfico”.

Thanks for the Dance
“Mi padre ya había intentado incluir otras versiones de este tema tanto en Old Ideas como en Popular Problems y You Want It Darker. Estuvo buscando la forma de terminarla durante años y, sinceramente, creo que habría quedado muy satisfecho con esta versión. Es una canción muy evocadora, en la línea de 'Dance Me to the End of Love' o 'Hallelujah', y tiene ese punto descarado de parte de su trabajo, como cuando dice 'Stop at the surface, the surface is fine' (Detente en la superficie, la superficie está bien). Esa mezcla de humor y resignación define muy bien su estado de ánimo en sus últimos días. Jennifer Warnes, su corista durante muchos años, vino a casa y cantó sobre sus versos. Cuando terminamos de grabar, supimos que teníamos la versión que iría en el disco. Hay algo en la unión entre la voz femenina de Warnes y la de mi padre que realmente te toca la fibra y te da la sensación de haber escuchado la canción antes. Teníamos la impresión de que You Want It Darker había sido muy serio y oscuro, así que aquí quisimos hacer algo más dulce y romántico”.

It’s Torn
“Mi padre empezó a componer ‘Torn’ hace unos diez años junto a Sharon Robinson, con la que ya había ido de gira y escrito un montón de temas. La canción no comenzó a tomar forma hasta que llegamos a Berlín y trabajamos en ella junto al pianista y compositor Dustin O'Halloran. Es un tema que tiene unos acordes basados en otro clásico de mi padre, ‘Avalanche’, y que, una vez más, recupera la idea de la ruptura inevitable de todas las cosas y juega con la imperfección de la vida. ‘It's torn where there's beauty, it's torn where there's death / It's torn where there's mercy, but torn somewhat less / It's torn in the highest, from kingdom to crown / The messages fly but the network is down / Bruised at the shoulder and cut at the wrist / The sea rushes home to its thimble of mist / The opposites falter, the spirals reverse / And Eve must re-enter the sleep of her birth’ (Hay desgarro donde hay belleza, hay desgarro donde hay muerte / Hay desgarro donde hay piedad, pero un desgarro de algún modo menor / Hay desgarro en lo más alto, del reino a la corona / Los mensajes vuelan pero la red está caída / Con moretones en el hombro y cortes en la muñeca / El mar vuelve precipitado al dedal de neblina que es su hogar / Los opuestos vacilan, las espirales se invierten / Y Eva debe volver a entrar en el sueño de su nacimiento). Ya sabes, es algo casi bíblico, como si del rey David se tratase. Nunca le había escuchado algo así a ningún otro cantautor, ni siquiera a Dylan”.

The Goal
“Es, probablemente, mi canción favorita del disco. Su punto álgido está al final y dice ‘No one to follow and nothing to teach / Except that the goal falls short of the reach’ (Nadie a quien seguir y nada que enseñar / Excepto que la meta no está a nuestro alcance). Es un verso increíble sobre el cual reflexionar, y tiene mucho que ver con el estado en el que se encontraba al final, sentado en su silla viendo la vida pasar y compartiendo con nosotros estos pensamientos tan increíblemente profundos y generosos. La música que acompaña a sus palabras le da forma al que yo me imagino que sería su estado anímico en aquellos días. Lo más estimulante que la gente suele decir al escuchar estas canciones es que les parece que Leonard Cohen sigue con nosotros, y este tema tiene esa cualidad en grandes dosis. Su interpretación es de lo más vívida, casi parece el actor de una tragedia. Estoy seguro de que ya nos estaba hablando desde el otro lado”.

Puppets
“Este es otro poema sobre el cual hablamos durante años. Mejor dicho, yo solía reprocharle que nunca lo hubiese convertido en una canción. Él se reía y me decía ‘Bueno, escribe tú la música que encaje con él y lo consideraré’. La letra y la posición del narrador son realmente audaces, y los arreglos suenan como si estuviesen grabados en una iglesia. El verso inicial dice ‘German puppets burned the Jews / Jewish puppets did not choose’ (Las marionetas alemanas quemaron a los judíos / Las marionetas judías no lo eligieron). Empezar así una canción es realmente atrevido, así que los arreglos tenían que ser potentes para estar a la altura. Y eso es solo el principio, el resto de la canción también parece de otro mundo. Curiosamente, grabamos el coro de este tema en Berlín y luego nos fuimos a Montreal para trabajar en el de You Want It Darker con un coro judío, así que al final fusionamos un coro alemán y otro judío. La clave era lograr algo evocador sin caer en sentimentalismos”.

The Hills
“Triunfante sería una palabra perfecta para describir esta canción, en la que, de un modo casi cómico, el narrador cuenta que no es capaz de alcanzar las colinas. Una de las muchas y maravillosas paradojas de nuestra existencia. Es un poco como en La vida secreta de Walter Mitty, y al mismo tiempo se refiere a ese periplo entre lo que quieres y lo que tienes. Hay algo de austero y de resignado en ello que le da un aire grandioso y clásico por un lado y fresco y moderno por otro. Patrick Watson, uno de mis músicos de estudio favoritos, hizo aquí un trabajo increíble con los vientos y los arreglos vocales. Es la única canción del disco en la que alguien más participó en la producción”.

Listen to the Hummingbird
“Esta fue la última que grabamos. Nos encontrábamos en un aprieto porque solo teníamos ocho canciones y nos parecía que la cosa quedaba un poco coja, así que necesitábamos al menos una más. Estábamos en Berlín y en el estudio de al lado estaba Justin Vernon, de Bon Iver, grabando una serie de canciones increíblemente conmovedoras y emocionantes. Había en el ambiente algo realmente inspirador que me hizo recordar la última rueda de prensa que dio mi padre, presentando You Want It Darker. De repente, dijo ‘¿Queréis oír un poema nuevo?’ y se puso a recitarlo allí mismo, ante aquel micrófono barato que había en la sala de prensa. Le pedí a la gente de Sony que me hiciese llegar la grabación, la ajusté y compuse la música, inspirado por los atmosféricos sonidos que me llegaban a través de la pared desde el estudio de Bon Iver. Así fue como la sacamos”.

NOTAS EDITORIALES

La calurosa acogida que tuvo en 2016 You Want It Darker, publicado apenas tres semanas antes de su muerte, animó a Leonard Cohen a dejarle a su hijo instrucciones para terminar las canciones en las que habían empezado a trabajar juntos y para las cuales el cantante ya había grabado su voz. En un acto de devoción hacia su padre y sus canciones, Adam escribió y grabó arreglos para todas y cada una de ellas, tal y como creyó que le habría gustado a Leonard. El resultado es Thanks for the Dance, un álbum póstumo con material inédito tan emocionante como respetuoso con la figura de Cohen. “Lo importante no era yo”, le cuenta Adam a Apple Music. “Intenté que mis decisiones no reflejasen mis gustos personales, sino lo que él habría querido hacer. Es una ventaja que tengo respecto a otros productores, yo sé lo que realmente odiaba y ellos no”. A continuación, Adam nos cuenta la historia que hay detrás de cada canción y nos habla de sus letras favoritas.

Happens to the Heart
“Cualquiera que conociese a Leonard Cohen en sus últimos años de vida sabría que había una canción en concreto en la que trabajó de forma compulsiva, reescribiéndola una y otra vez para perfeccionarla. Esa canción es ‘Happens to the Heart’. Estaba empeñado en acabarla, pero no encontraba un acompañamiento musical que le satisficiera. Forma parte de una serie de canciones que recogen su forma de ver la vida, según la cual todo se acaba rompiendo, incluso el corazón. La letra de esta canción significaba mucho para él. Grabarla fue una forma de tenerlo junto a mí, sentado a mi lado, aunque lo importante no era el aspecto emocional, sino intentar hacerlo como él habría querido. Lo primero que hice fue analizar sus versos uno a uno y encajar su voz, basándome en la última versión aprobada por él y en lo que cualquier fan de Leonard Cohen esperaría de una canción suya”.

Moving On
“Su idea para esta canción era repetir una y otra vez el mismo verso, casi como una meditación, pero no lograba conseguir lo que buscaba. Su voz en este tema resultaba de lo más cautivadora, así que intenté recuperar toda su esencia uniéndola al sonido oriental de la mandolina de Avi Avital y a la guitarra española de Javier Mas. Hay un verso que me resulta particularmente desgarrador y que dice ‘As if there ever was a you’ (Como si alguna vez hubiese habido un tú). La canción es una especie de sueño nostálgico. Cuando la grabamos, acababa de recibir la noticia de la muerte de Marianne Ihlen, y me dio la sensación de que la letra era una especie de postdata de ‘So Long, Marianne’. Es algo que comentamos durante la grabación y que me llevó a querer exagerar un poco el aire mediterráneo y romántico de la canción”.

The Night of Santiago
“Este siempre fue uno de los poemas de mi padre que más me gustó, y está basado en uno de Federico García Lorca. Le oí trabajar en él durante años, en el jardín de casa o mientras tomábamos café, y le pedí que le pusiera música. Cuando ya estaba muy débil, un día me dijo ‘Mira, voy a recitar el poema a un cierto ritmo y tú vas a ser quien escriba la música y cuente la historia’. Fue muy, muy divertido trabajar en ella, con ese lenguaje tan voluptuoso. La grabamos casi íntegramente en España, con la barcelonesa Silvia Pérez Cruz y con Javier Mas y Carlos de Jacoba, que le dieron ese toque flamenco y un poco pintoresco que estábamos buscando. De vuelta a Los Ángeles, Beck se pasó por el estudio y le dio unos toques de arpa de boca que le dan un aire muy cinematográfico”.

Thanks for the Dance
“Mi padre ya había intentado incluir otras versiones de este tema tanto en Old Ideas como en Popular Problems y You Want It Darker. Estuvo buscando la forma de terminarla durante años y, sinceramente, creo que habría quedado muy satisfecho con esta versión. Es una canción muy evocadora, en la línea de 'Dance Me to the End of Love' o 'Hallelujah', y tiene ese punto descarado de parte de su trabajo, como cuando dice 'Stop at the surface, the surface is fine' (Detente en la superficie, la superficie está bien). Esa mezcla de humor y resignación define muy bien su estado de ánimo en sus últimos días. Jennifer Warnes, su corista durante muchos años, vino a casa y cantó sobre sus versos. Cuando terminamos de grabar, supimos que teníamos la versión que iría en el disco. Hay algo en la unión entre la voz femenina de Warnes y la de mi padre que realmente te toca la fibra y te da la sensación de haber escuchado la canción antes. Teníamos la impresión de que You Want It Darker había sido muy serio y oscuro, así que aquí quisimos hacer algo más dulce y romántico”.

It’s Torn
“Mi padre empezó a componer ‘Torn’ hace unos diez años junto a Sharon Robinson, con la que ya había ido de gira y escrito un montón de temas. La canción no comenzó a tomar forma hasta que llegamos a Berlín y trabajamos en ella junto al pianista y compositor Dustin O'Halloran. Es un tema que tiene unos acordes basados en otro clásico de mi padre, ‘Avalanche’, y que, una vez más, recupera la idea de la ruptura inevitable de todas las cosas y juega con la imperfección de la vida. ‘It's torn where there's beauty, it's torn where there's death / It's torn where there's mercy, but torn somewhat less / It's torn in the highest, from kingdom to crown / The messages fly but the network is down / Bruised at the shoulder and cut at the wrist / The sea rushes home to its thimble of mist / The opposites falter, the spirals reverse / And Eve must re-enter the sleep of her birth’ (Hay desgarro donde hay belleza, hay desgarro donde hay muerte / Hay desgarro donde hay piedad, pero un desgarro de algún modo menor / Hay desgarro en lo más alto, del reino a la corona / Los mensajes vuelan pero la red está caída / Con moretones en el hombro y cortes en la muñeca / El mar vuelve precipitado al dedal de neblina que es su hogar / Los opuestos vacilan, las espirales se invierten / Y Eva debe volver a entrar en el sueño de su nacimiento). Ya sabes, es algo casi bíblico, como si del rey David se tratase. Nunca le había escuchado algo así a ningún otro cantautor, ni siquiera a Dylan”.

The Goal
“Es, probablemente, mi canción favorita del disco. Su punto álgido está al final y dice ‘No one to follow and nothing to teach / Except that the goal falls short of the reach’ (Nadie a quien seguir y nada que enseñar / Excepto que la meta no está a nuestro alcance). Es un verso increíble sobre el cual reflexionar, y tiene mucho que ver con el estado en el que se encontraba al final, sentado en su silla viendo la vida pasar y compartiendo con nosotros estos pensamientos tan increíblemente profundos y generosos. La música que acompaña a sus palabras le da forma al que yo me imagino que sería su estado anímico en aquellos días. Lo más estimulante que la gente suele decir al escuchar estas canciones es que les parece que Leonard Cohen sigue con nosotros, y este tema tiene esa cualidad en grandes dosis. Su interpretación es de lo más vívida, casi parece el actor de una tragedia. Estoy seguro de que ya nos estaba hablando desde el otro lado”.

Puppets
“Este es otro poema sobre el cual hablamos durante años. Mejor dicho, yo solía reprocharle que nunca lo hubiese convertido en una canción. Él se reía y me decía ‘Bueno, escribe tú la música que encaje con él y lo consideraré’. La letra y la posición del narrador son realmente audaces, y los arreglos suenan como si estuviesen grabados en una iglesia. El verso inicial dice ‘German puppets burned the Jews / Jewish puppets did not choose’ (Las marionetas alemanas quemaron a los judíos / Las marionetas judías no lo eligieron). Empezar así una canción es realmente atrevido, así que los arreglos tenían que ser potentes para estar a la altura. Y eso es solo el principio, el resto de la canción también parece de otro mundo. Curiosamente, grabamos el coro de este tema en Berlín y luego nos fuimos a Montreal para trabajar en el de You Want It Darker con un coro judío, así que al final fusionamos un coro alemán y otro judío. La clave era lograr algo evocador sin caer en sentimentalismos”.

The Hills
“Triunfante sería una palabra perfecta para describir esta canción, en la que, de un modo casi cómico, el narrador cuenta que no es capaz de alcanzar las colinas. Una de las muchas y maravillosas paradojas de nuestra existencia. Es un poco como en La vida secreta de Walter Mitty, y al mismo tiempo se refiere a ese periplo entre lo que quieres y lo que tienes. Hay algo de austero y de resignado en ello que le da un aire grandioso y clásico por un lado y fresco y moderno por otro. Patrick Watson, uno de mis músicos de estudio favoritos, hizo aquí un trabajo increíble con los vientos y los arreglos vocales. Es la única canción del disco en la que alguien más participó en la producción”.

Listen to the Hummingbird
“Esta fue la última que grabamos. Nos encontrábamos en un aprieto porque solo teníamos ocho canciones y nos parecía que la cosa quedaba un poco coja, así que necesitábamos al menos una más. Estábamos en Berlín y en el estudio de al lado estaba Justin Vernon, de Bon Iver, grabando una serie de canciones increíblemente conmovedoras y emocionantes. Había en el ambiente algo realmente inspirador que me hizo recordar la última rueda de prensa que dio mi padre, presentando You Want It Darker. De repente, dijo ‘¿Queréis oír un poema nuevo?’ y se puso a recitarlo allí mismo, ante aquel micrófono barato que había en la sala de prensa. Le pedí a la gente de Sony que me hiciese llegar la grabación, la ajusté y compuse la música, inspirado por los atmosféricos sonidos que me llegaban a través de la pared desde el estudio de Bon Iver. Así fue como la sacamos”.

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