

“Ha sido el destino el que me ha traído hasta aquí. Era algo que tenía que pasar”, dice Armin van Buuren sobre su nuevo proyecto de música clásica. Piano es una colección de 15 piezas breves para piano y cuerda, todas compuestas, interpretadas y producidas por van Buuren. No es que necesitáramos una prueba más de su talento musical, pero van Buuren demuestra ser un pianista de notable expresividad, con un instinto melódico que refleja tanto su amor por la música clásica como su trayectoria como el DJ de trance más influyente de la actualidad. “Sonic Samba”, junto al violonchelista Gavriel Lipkind, tiene carácter de himno, mientras que el tema ambiental “Clouded Window” fusiona la elegancia clásica con tecnología de vanguardia mediante el uso de un dron con micrófono. Y en el nostálgico vals “Longing”, inspirado en el tiempo que van Buuren pasa de gira lejos de su familia, se percibe a un artista cuyo viaje hacia lo clásico ha comenzado de verdad. La vocación clásica de Armin van Buuren surgió después de una agotadora gira promocional por la costa este de Estados Unidos a principios de 2020 que le hizo cuestionarse su amor por la música. “Los espectáculos fueron increíbles, todas las entradas se agotaron, pero me bloqueé y caí en una especie de depresión”, cuenta el DJ holandés a Apple Music Classical. “Me dije: ‘Vale, no soy feliz’”. Van Buuren comenzó un proceso terapéutico que le llevó a replantearse su identidad: “¿Quién es Armin van Buuren? ¿Quién quiero ser?”. Y entonces, solo unas semanas después, llegó el covid. “Ese periodo fue una especie de salvación para mí”, dice. Dejó de beber, anunció al mundo que se tomaba un año sabático y se propuso reinventarse a sí mismo. “Fue entonces cuando redescubrí mi verdadera pasión por la música”, revela. “Y justo al mismo tiempo, mi hermano me presentó a Geronimo Snijtsheuvel, un profesor de piano formado en música clásica y jazz con estudios de conservatorio. Empezamos a tocar Satie y Chopin, y fue genial. Pero, siendo sincero, cuando volvió una semana después, no había practicado porque estaba demasiado ocupado en el estudio”. Al poco tiempo, en lugar de limitarse a aprender piezas, van Buuren empezó a utilizarlas como punto de partida para desarrollar sus propias creaciones musicales, y las clases de piano acabaron convirtiéndose en clases de creación musical. “Se me ocurrían las ideas básicas, pero Geronimo me ayudó con su talento y conocimientos musicales, y empezó a explicarme todas las escalas y acordes, y cómo podían resolverse”. Con Snijtsheuvel como mentor, van Buuren convirtió sus ideas en 15 piezas independientes, y concibió las partes de cuerda como simples archivos MIDI, listos para ser transcritos a partitura. En enero de 2024, van Buuren tomó la audaz decisión de grabar cada tema en una sola toma en ConcertLab, el estudio de grabación de última generación de Utrecht. “Todos los días iba al gimnasio y luego pasaba dos o tres horas ensayando al piano, intentando tocar las piezas a la perfección. Luego conducía hasta ConcertLab. Tenía siete días y 15 piezas que grabar”. Cuando van Buuren escuchó las cuerdas junto a él por primera vez, vivió una auténtica catarsis. “Las lágrimas me caían por la cara y no podía detenerlas”, afirma. “‘Aquí es donde debo estar’, pensé”. De hecho, algunos de los temas más conmovedores de Piano, como “Soaring Kite” y “Ballerina”, están escritos en 3/4, el compás del vals. “Tenemos tresillos en el trance, pero no tenemos valses. Y mira que me encantan, tienen algo romántico, pero nunca se te ocurriría usarlos en el contexto de música dance electrónica. Espero poder adaptar el vals a una pieza de trance algún día”. El interés de Van Buuren por la música clásica ha estado latente desde la infancia, cuando su padre empezó a inculcarle el amor por la música. Joep van Buuren, que ahora tiene más de setenta años, todavía presenta un programa semanal de música clásica en la emisora de radio holandesa Studio Alphen. “Me llevó muchas veces al Concertgebouw de Ámsterdam”, recuerda Armin van Buuren. “A veces mi hermano y yo lo odiábamos, pero supongo que nos influyó de forma muy positiva, porque siempre he estado abierto a la música clásica”. Sin embargo, la influencia musical de Joep en Armin no se limitó a la música clásica, sino que se extendió al ámbito de la música electrónica. “Solía escuchar a Klaus Schulze, le gustaban mucho las cosas experimentales. Y hubo una época en los 90 en la que solía escuchar mucho a Jean-Michel Jarre, pionero de la música electrónica. También recuerdo que bajaba las escaleras y mi padre tenía a todo volumen a Emerson, Lake & Palmer, mientras mi hermano ponía a The Prodigy, y mi padre simplemente empezaba a bailar. En casa había una especie de competencia musical amistosa, y eso ha sido muy importante para mí. “Crecí escuchando música clásica, pero la intención al hacer este álbum no era crear música clásica, ni tampoco alejarme de ella”, continúa van Buuren. “Se trataba simplemente de hacer algo, de crear, y eso viene de dentro. Es la razón por la que estoy en este mundo, para crear. Cuando la gente se me acerca y me dice: ‘Tu música me salvó la vida’, es como...oh, Dios mío”.