

El tercer trabajo de Concha Buika está producido por Javier Limón y supone un refrescante ejercicio de mestizaje entre el flamenco clásico y el soul tórrido que ha caracterizado la carrera de la intérprete mallorquina. La aterciopelada voz de Buika revisita las composiciones de Manolo Caracol elevándolas hasta insospechadas cotas de emoción.