

La estrella mexicana desafía las fronteras del género sin pedir perdón. Pocos artistas de la música mexicana actual muestran un compromiso tan firme con la exploración sonora como Carín León. Incluso tras el regreso a sus raíces que supuso Palabra De To’s (Seca) en 2025, el cantante de Hermosillo no ha perdido de vista la estimulante evolución creativa que ha marcado su carrera reciente, tanto en sus sencillos y colaboraciones como en sus proyectos más ambiciosos. Aun así, el lanzamiento de MUDA deja claro hasta qué punto está dispuesto a romper las expectativas del género sin renunciar a la solidez de sus canciones ni al carisma natural que lo ha convertido en una estrella contemporánea. La afinidad de León por los sonidos country, ya presente en trabajos anteriores, aflora de nuevo en los aproximadamente 40 minutos del álbum, especialmente en la exuberante apertura de “Desde Que Te Tengo” y en la fusión sin etiquetas de “La Buena”. Pero el artista va aún más lejos en su exploración estilística al incorporar matices de roots reggae en “Huyo” y destellos de dance pop con tintes funk en la tóxica y romántica “Ruca”. León envuelve el desamor devastador de “En La Misma Cama” en un explosivo blues retro y convierte el ultimátum de “Vuelve o Vete” en una brillante balada soul de aire clásico. También hay giros realmente sorprendentes, como el toque salsero de “Bingo”, junto a Rawayana, o su colaboración con Juanes en “Carranga”, marcada por influencias del ska. A pesar de estos movimientos audaces, buena parte de MUDA encaja con naturalidad dentro de la discografía de León, lo cual juega a su favor. En gran medida, esto se debe al peso que siguen teniendo los asuntos del corazón en todo el disco, algo que queda especialmente patente en la segunda mitad, con canciones como “El Mejor” y “Olvídate”.