Hazel Eyes

Hazel Eyes

La vida de Sam Smith ha cambiado mucho desde 2012, cuando colaboró con Disclosure en “Latch” y el mundo descubrió su altísima voz de tenor. Desde entonces, Smith ha ganado varios Grammy (por la balada de 2015 “Stay with Me”, que ya es todo un himno) y un Óscar (por “Writing’s on the Wall”, el tema de James Bond, en 2016), se declaró persona no binaria en 2019, se ha enamorado hasta las trancas y se ha comprometido. Pero no fue hasta 2022 cuando se liberó totalmente de sus inhibiciones al lanzar el dueto con Kim Petras “Unholy”, que conquistó las listas de éxitos y que llevó a Smith a crear Hazel Eyes, su quinto álbum y el más libre de todos. “Fue como un parto musical muy caótico”, cuenta Smith a Apple Music sobre la epifanía que supusieron tanto “Unholy” como su álbum posterior, Gloria. “Hazel Eyes es la reacción a todo aquello. Pensé: ‘Hala, ahora puedo cantar mis propias canciones y hacer lo que de verdad me apetece’. Me dio la confianza para ser quien soy”. Con rasgueos acústicos, melodías guiadas por el piano, reverberantes guitarras eléctricas y voces suaves que adquieren cuerpo hasta convertirse en un animado coro, Hazel Eyes no tiene nada que ver con aquel temazo arrollador. Este nuevo álbum es un testimonio sobre su capacidad de amar a lo largo de 12 canciones. En la declaración apasionada de “My Guy”, el regodeo en el doo-wop de “Sugar Rush” y el conmovedor tema sottovoce que cierra el disco, “To Be Free”, la voz de Smith sigue caracterizándose por su fuerza y pureza. “El amor entreteje todo el álbum”, afirma. “Nunca he visto amor queer y no binario en los escenarios a nivel mundial y, precisamente por eso, quería que este álbum tuviera un aire un poco clásico. Y ahora que vivo mi amor abiertamente en este mundo, en este planeta, me envuelvo en un sonido antiguo, bello, atemporal, dramáticamente atemporal”. Smith habla de su “preciosa burbujita de seguridad”, que debe a sus colaboradores —en especial, al productor Simon Aldred, su amigo y mentor desde hace mucho tiempo— y a los primeros hombres gais que conoció en la industria, gracias a los cuales ha podido tener el espacio para expresar una mayor vulnerabilidad al escribir sobre cómo gestionar las relaciones románticas. Aunque Sam Smith planee su futuro felizmente junto a su pareja, Hazel Eyes no está exento de tensión ni dolor. “Thief”, una confrontación ardiente sobre la deslealtad en una relación a distancia, ha supuesto para Smith uno de sus mayores retos y, a la vez, uno de sus mayores logros hasta la fecha como artista. “Para mí, lo más difícil es asirse al amor en los momentos oscuros, porque en una relación hay etapas duras que son dolorosas y no tienen apariencia de amor”, explica. “No pensaba incluir ‘Thief’ en el álbum. La compuse en una sesión muy intensa, casi paralizante. Después de escribirla, necesité un respiro. Pensé: ‘Han pasado cosas muy jodidas, pero sigo sintiendo amor y soy feliz’. Entonces escribimos “Love Is a Stillness”. La versión del álbum es la grabación real de ese momento, justo después de componer ‘Thief’ en mi garaje. De esa tormenta tan oscura, pudimos capturar el primer rayo de sol. Eso, para mí, es el amor”. Esta fue una de las enseñanzas más valiosas que Smith aprendió con Hazel Eyes: nada que merezca la pena es sencillo, ya sea un amor duradero o una canción que conecte con el público. “Pensaba que, cuando me enamorara, no podría conectar con la tristeza, la melancolía y todas esas cosas buenas que tanto me gustan de la música”, confiesa. “Pero en realidad, ahora puedo plasmarlo con más intensidad, porque creo que el amor me infunde sentimientos más profundos que antes. Pensaba que todo tenía que ser perfecto, pero en realidad hay que superar las dificultades con la otra persona. Y cuando se consiguen vencer los obstáculos, la sensación es inigualable”.

Otras versiones