10 canciones, 39 minutos

NOTAS DE LOS EDITORES

Hacer una obra maestra no siempre es una ciencia exacta. En abril de 1979, el cantante Ian Curtis, el bajista Peter Hook, el baterista Stephen Morris y el guitarrista Bernard Sumner de Joy Division, se reunieron con el productor Martin Hannett en los Strawberry Studios de Stockport. Tres semanas después, habían grabado un monumento cultural de incalculable influencia. Sin embargo, Hook y Summer no estaban muy convencidos. La visión singular y evocadora que Hannett tenía de su música se correspondía con el dramatismo desolado de las letras de Curtis, pero a cambio de perder parte de la intensidad punk de los conciertos de la banda. “Claramente, Martin había rebajado, o retorcido, la crudeza para convertirla en otro tipo de crudeza”, cuenta Morris a Apple Music. “No estaba sobreamplificada. Martin dio profundidad a la música y la puso en el contexto para el que estaba creada. Simplemente, era un contexto en el que nunca habíamos imaginado nuestra música, así que la reacción fue ‘¡Arg! ¿Qué has hecho?’”. Lo que hicieron fue dar forma a 10 canciones cuya gélida grandeza, estética minimalista e implacable introspección siguen manifestándose en la literatura, el cine y los desfiles de moda, además de en innumerables bandas de indie, synth-pop y sonido gótico que comparten un alma oscura. Los excéntricos métodos de Hannett incluían subir y bajar la calefacción del estudio para que la banda sufriera temperaturas extremas y pedir a Morris que desmontara su batería por completo y tocar sus componentes uno por uno. Aquí, Morris nos lleva canción a canción por un proceso de aislamiento, muy pocos estribillos y un experimento que casi acaba con el estudio en llamas.

“Disorder”
“Una canción muy frenética. Las tres canciones que nunca debemos tocar seguidas son ‘Disorder’, ‘Interzone’ y ‘Transmission’ porque al final me desmayo. Por supuesto, pasó muchas veces. La letra me gustó mucho. Hasta que llegamos al estudio no la habíamos escuchado bien. Antes, la única parte de la que estaba seguro era la del espíritu y el sentimiento (‘I’ve got the spirit but lose the feeling’)”.

“Day of the Lords”
“Siempre pienso en ‘Day of the Lords’ y ‘I Remember Nothing’ como un par. Las dos tienen ese aire gélido, pero también son un golpe de energía. Diría que la grabamos en una sola tarde. Trabajábamos completamente aislados del resto de la escena de Manchester. Nadie nos daba la oportunidad de tocar en vivo, así que nos encerrábamos en el local de ensayo a escribir canciones pensando ‘Les vamos a demostrar que podemos escribir la mejor canción de la historia’”. En ningún momento pensamos que lo que estábamos haciendo iba a ser relevante 40 años después”.

“Candidate”
“La inventamos en el momento. Estábamos probando el sonido de la batería y el bajo, Hooky (Peter Hook) y yo tocando juntos, y Martin lo grabó. Ian escribió la letra bastante rápido. Sacaba ideas del cine y la televisión, además de los libros. No recuerdo qué película era, quizás El embajador del miedo que en inglés es The Manchurian Candidate. Asesinan a alguien. Creo que de ahí vino el título”.

“Insight”
“Esta tiene mi primer sonido de batería sintético. Descubrí que si ponía el control del filtro al máximo, sonaba como una batalla de las tropas de asalto imperiales con rayos láser y siempre era un éxito en los conciertos. No entendía que el volumen aumentaba exponencialmente al subir el filtro y cada vez que hacíamos el cambio el sonido era ensordecedor. Es otra típica canción sin estribillo de Joy Division. Sólo son dos atmósferas: empieza muy reflexiva, después llega un momento de ira y al final vuelve a la reflexión. La letra de Ian es absolutamente perfecta. Sabíamos que era muy diferente, y, otra vez fue algo que surgió un domingo por la tarde”.

“New Dawn Fades”
“Recuerdo pensar ‘Dios mío, esto es realmente fantástico’. Y después Martin borró los platillos sin querer. Me sorprende muchísimo que el álbum siga sonando moderno. Nos interesaba mucho el futuro, pero no éramos conscientes de que lo que hacíamos iba a terminar allí”.

“She’s Lost Control”
“La versión que aparece en Unknown Pleasures es muy parecida a la que estábamos tocando en vivo, pero después nos entusiasmamos con la idea de un remix disco. Para complementar el ritmo del sintetizador de batería, Martin me mandó a la minúscula cabina de voz y me pidió que echara espray de limpiar cabezales al ritmo de la batería. Creo que usamos dos botes en media hora. Me debería haber fijado en el dibujo de las llamas que salía en el bote, era altamente inflamable. Cuando terminamos, iba a encender un cigarrillo, pero por suerte (el mánager de Joy Division) Rob Gretton se había llevado mi encendedor. Si no, habríamos estallado”.

“Shadowplay”
“Esta siempre me recordó a ‘Ocean’, la canción de Lou Reed y Velvet Underground. La letra de Ian es fantástica, una especie de paisaje de ciencia ficción. Recuerdo escucharla por primera vez, era como ver un lugar sacado de los libros de J.G. Ballard. Siempre la he tocado exactamente igual porque es como un acto reflejo, pura memoria muscular. Pero el otro día me puse a analizar lo que estaba tocando y es algo que nunca se me habría ocurrido. Fue pura reacción contra lo que todo el mundo estaba tocando. Intenté analizarlo, pero me perdí”.

“Wilderness”
“La de ritmo entrecortado. Recuerdo que Ian no paraba de hablar de una película en blanco y negro de los años 60 en la que unos piratas abandonados en el mar de los Sargazos cruzan el océano con globos en los pies (El continente perdido)… Suena a invento, como si hubiera tenido una pesadilla psicodélica. La idea era que esta gente estaba abandonada en alguna parte y creo que Ian se inspiró en eso para la letra. Es una canción muy peculiar, con un ritmo inusual. Yo tenía un tambor más de los que hacían falta para la batería y no sabía muy bien para qué usarlo, así que escribí el ritmo con una pieza que no hubiera usado de ninguna otra manera”.

“Interzone”
“Todos queríamos hacer algo al estilo ‘The Murder Mystery’ del tercer disco de Velvet Underground. Dos series de letras al mismo tiempo: una por un lado del estéreo y la otra por el otro. Ian escribió dos letras completas. Él canta una y la otra la canta Hooky.  Al final, cuando la epilepsia de Ian se agravó, ‘Interzone’ era la canción que tocábamos cuando Ian ya no podía cantar. La cantaba Hooky”.

“I Remember Nothing”
“Esta es, probablemente, la decisión tecnológica más importante que tomamos por nuestra cuenta. Bernard trajo el sintetizador Transcendent, que él mismo había construido, y Rob e Ian decidieron tocar este tema al final de los conciertos. Con bastante poca imaginación la titulamos ‘The Synthesiser One’ (La del sintetizador). Es amenazante, con esa música malévola. Fue entonces cuando Ian se convirtió en cantante y guitarrista. En vivo Bernard tocaba el sintetizador porque Ian no quería ni acercarse, tenía miedo de romperlo”.

NOTAS DE LOS EDITORES

Hacer una obra maestra no siempre es una ciencia exacta. En abril de 1979, el cantante Ian Curtis, el bajista Peter Hook, el baterista Stephen Morris y el guitarrista Bernard Sumner de Joy Division, se reunieron con el productor Martin Hannett en los Strawberry Studios de Stockport. Tres semanas después, habían grabado un monumento cultural de incalculable influencia. Sin embargo, Hook y Summer no estaban muy convencidos. La visión singular y evocadora que Hannett tenía de su música se correspondía con el dramatismo desolado de las letras de Curtis, pero a cambio de perder parte de la intensidad punk de los conciertos de la banda. “Claramente, Martin había rebajado, o retorcido, la crudeza para convertirla en otro tipo de crudeza”, cuenta Morris a Apple Music. “No estaba sobreamplificada. Martin dio profundidad a la música y la puso en el contexto para el que estaba creada. Simplemente, era un contexto en el que nunca habíamos imaginado nuestra música, así que la reacción fue ‘¡Arg! ¿Qué has hecho?’”. Lo que hicieron fue dar forma a 10 canciones cuya gélida grandeza, estética minimalista e implacable introspección siguen manifestándose en la literatura, el cine y los desfiles de moda, además de en innumerables bandas de indie, synth-pop y sonido gótico que comparten un alma oscura. Los excéntricos métodos de Hannett incluían subir y bajar la calefacción del estudio para que la banda sufriera temperaturas extremas y pedir a Morris que desmontara su batería por completo y tocar sus componentes uno por uno. Aquí, Morris nos lleva canción a canción por un proceso de aislamiento, muy pocos estribillos y un experimento que casi acaba con el estudio en llamas.

“Disorder”
“Una canción muy frenética. Las tres canciones que nunca debemos tocar seguidas son ‘Disorder’, ‘Interzone’ y ‘Transmission’ porque al final me desmayo. Por supuesto, pasó muchas veces. La letra me gustó mucho. Hasta que llegamos al estudio no la habíamos escuchado bien. Antes, la única parte de la que estaba seguro era la del espíritu y el sentimiento (‘I’ve got the spirit but lose the feeling’)”.

“Day of the Lords”
“Siempre pienso en ‘Day of the Lords’ y ‘I Remember Nothing’ como un par. Las dos tienen ese aire gélido, pero también son un golpe de energía. Diría que la grabamos en una sola tarde. Trabajábamos completamente aislados del resto de la escena de Manchester. Nadie nos daba la oportunidad de tocar en vivo, así que nos encerrábamos en el local de ensayo a escribir canciones pensando ‘Les vamos a demostrar que podemos escribir la mejor canción de la historia’”. En ningún momento pensamos que lo que estábamos haciendo iba a ser relevante 40 años después”.

“Candidate”
“La inventamos en el momento. Estábamos probando el sonido de la batería y el bajo, Hooky (Peter Hook) y yo tocando juntos, y Martin lo grabó. Ian escribió la letra bastante rápido. Sacaba ideas del cine y la televisión, además de los libros. No recuerdo qué película era, quizás El embajador del miedo que en inglés es The Manchurian Candidate. Asesinan a alguien. Creo que de ahí vino el título”.

“Insight”
“Esta tiene mi primer sonido de batería sintético. Descubrí que si ponía el control del filtro al máximo, sonaba como una batalla de las tropas de asalto imperiales con rayos láser y siempre era un éxito en los conciertos. No entendía que el volumen aumentaba exponencialmente al subir el filtro y cada vez que hacíamos el cambio el sonido era ensordecedor. Es otra típica canción sin estribillo de Joy Division. Sólo son dos atmósferas: empieza muy reflexiva, después llega un momento de ira y al final vuelve a la reflexión. La letra de Ian es absolutamente perfecta. Sabíamos que era muy diferente, y, otra vez fue algo que surgió un domingo por la tarde”.

“New Dawn Fades”
“Recuerdo pensar ‘Dios mío, esto es realmente fantástico’. Y después Martin borró los platillos sin querer. Me sorprende muchísimo que el álbum siga sonando moderno. Nos interesaba mucho el futuro, pero no éramos conscientes de que lo que hacíamos iba a terminar allí”.

“She’s Lost Control”
“La versión que aparece en Unknown Pleasures es muy parecida a la que estábamos tocando en vivo, pero después nos entusiasmamos con la idea de un remix disco. Para complementar el ritmo del sintetizador de batería, Martin me mandó a la minúscula cabina de voz y me pidió que echara espray de limpiar cabezales al ritmo de la batería. Creo que usamos dos botes en media hora. Me debería haber fijado en el dibujo de las llamas que salía en el bote, era altamente inflamable. Cuando terminamos, iba a encender un cigarrillo, pero por suerte (el mánager de Joy Division) Rob Gretton se había llevado mi encendedor. Si no, habríamos estallado”.

“Shadowplay”
“Esta siempre me recordó a ‘Ocean’, la canción de Lou Reed y Velvet Underground. La letra de Ian es fantástica, una especie de paisaje de ciencia ficción. Recuerdo escucharla por primera vez, era como ver un lugar sacado de los libros de J.G. Ballard. Siempre la he tocado exactamente igual porque es como un acto reflejo, pura memoria muscular. Pero el otro día me puse a analizar lo que estaba tocando y es algo que nunca se me habría ocurrido. Fue pura reacción contra lo que todo el mundo estaba tocando. Intenté analizarlo, pero me perdí”.

“Wilderness”
“La de ritmo entrecortado. Recuerdo que Ian no paraba de hablar de una película en blanco y negro de los años 60 en la que unos piratas abandonados en el mar de los Sargazos cruzan el océano con globos en los pies (El continente perdido)… Suena a invento, como si hubiera tenido una pesadilla psicodélica. La idea era que esta gente estaba abandonada en alguna parte y creo que Ian se inspiró en eso para la letra. Es una canción muy peculiar, con un ritmo inusual. Yo tenía un tambor más de los que hacían falta para la batería y no sabía muy bien para qué usarlo, así que escribí el ritmo con una pieza que no hubiera usado de ninguna otra manera”.

“Interzone”
“Todos queríamos hacer algo al estilo ‘The Murder Mystery’ del tercer disco de Velvet Underground. Dos series de letras al mismo tiempo: una por un lado del estéreo y la otra por el otro. Ian escribió dos letras completas. Él canta una y la otra la canta Hooky.  Al final, cuando la epilepsia de Ian se agravó, ‘Interzone’ era la canción que tocábamos cuando Ian ya no podía cantar. La cantaba Hooky”.

“I Remember Nothing”
“Esta es, probablemente, la decisión tecnológica más importante que tomamos por nuestra cuenta. Bernard trajo el sintetizador Transcendent, que él mismo había construido, y Rob e Ian decidieron tocar este tema al final de los conciertos. Con bastante poca imaginación la titulamos ‘The Synthesiser One’ (La del sintetizador). Es amenazante, con esa música malévola. Fue entonces cuando Ian se convirtió en cantante y guitarrista. En vivo Bernard tocaba el sintetizador porque Ian no quería ni acercarse, tenía miedo de romperlo”.

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