15 canciones, 1 hora 5 minutos

NOTAS DE LOS EDITORES

El productor Norman Granz grabó a estos singulares talentos americanos para Verve en 1956 (Ella & Louis) y 1957 (Ella & Louis Again) antes de triunfar con este impresionante disco doble. Grabado apenas unos meses después de Ella & Louis Again, Porgy & Bess también precedió a Ella Fitzgerald Sings the George and Ira Gershwin Songbook de 1959, una colaboración con el arreglista y director de orquesta Nelson Riddle. Esta es una adición vital a las grabaciones del cancionero americano de Fitzgerald para Verve, una colección que explora en profundidad una parte de Gershwin que ha atraído a numerosos grandes del jazz (por ejemplo, Miles Davis y Gil Evans, que sorprendieron con una versión muy diferente de Porgy and Bess en marzo de 1959). Ella y Pops transmiten una profunda conexión emocional en la historia de lo que Gershwin llamó su “ópera folclórica”. Los evocadores arreglos de Russell Garcia enmarcan con swing dos voces totalmente diferentes pero también complementarias.

La historia de la acogida de la ambiciosa empresa de Gershwin (que se estrenó en 1935, dos años antes de la muerte del compositor a los 38 años) es extremadamente compleja, como corresponde a un proyecto en el que un aclamado compositor blanco pinta un fresco de la vida afroamericana en el idioma del blues y el jazz. Los compositores negros, Scott Joplin entre ellos, se esforzaron por crear un género de “ópera folclórica” claramente estadounidense décadas antes de Gershwin, pero despertaron poco interés. Incluso en los años 30, Porgy and Bess fue criticada por fomentar estereotipos dañinos. Armstrong, a menudo acusado erróneamente de ser blando con el racismo y los derechos civiles, se enfrentó con dolor a las acusaciones de connivencia con el racismo. Al escucharlo en este contexto, estas cuestiones son inevitables, pero la exuberante belleza de la música trasciende cualquier otra consideración.

La trompeta de Armstrong alcanza una perfección melódica deslumbrante en el estribillo inicial de “I Got Plenty O' Nuttin’”, en la que Fitzgerald canta “I am glad I'm alive” (Me alegro de estar viva) con voz inolvidablemente triunfante. Armstrong abre “Bess, You Is My Woman Now” con una desgarradora voz a destiempo, a la que Fitzgerald responde con sedosa seguridad y con ritmo impecable: “Porgy, I's Your Woman Now” (Porgy, yo soy tu mujer ahora). Su delicada expresión en el siguiente verso, “There’s no wrinkle on my brow” (No hay arrugas en mi frente), parece llegada del cielo. Armstrong da una clase magistral de swing, el estilo que prácticamente inventó en los años 20, en “A Woman Is a Sometime Thing”, que canta como solista. La balada de Fitzgerald como solista, “I Wants to Stay Here” (también conocida como “I Loves You, Porgy”), transmite una emoción difícil de expresar en palabras. “My Man's Gone Now” y los interludios “Buzzard Song” y “Doctor Jesus” son inquietantes e inusuales para la primera dama de la canción. La combinación de estos y otros elementos convierte a Porgy and Bess en uno de los grandes álbumes vocales de la época y posiblemente de todos los tiempos.

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El productor Norman Granz grabó a estos singulares talentos americanos para Verve en 1956 (Ella & Louis) y 1957 (Ella & Louis Again) antes de triunfar con este impresionante disco doble. Grabado apenas unos meses después de Ella & Louis Again, Porgy & Bess también precedió a Ella Fitzgerald Sings the George and Ira Gershwin Songbook de 1959, una colaboración con el arreglista y director de orquesta Nelson Riddle. Esta es una adición vital a las grabaciones del cancionero americano de Fitzgerald para Verve, una colección que explora en profundidad una parte de Gershwin que ha atraído a numerosos grandes del jazz (por ejemplo, Miles Davis y Gil Evans, que sorprendieron con una versión muy diferente de Porgy and Bess en marzo de 1959). Ella y Pops transmiten una profunda conexión emocional en la historia de lo que Gershwin llamó su “ópera folclórica”. Los evocadores arreglos de Russell Garcia enmarcan con swing dos voces totalmente diferentes pero también complementarias.

La historia de la acogida de la ambiciosa empresa de Gershwin (que se estrenó en 1935, dos años antes de la muerte del compositor a los 38 años) es extremadamente compleja, como corresponde a un proyecto en el que un aclamado compositor blanco pinta un fresco de la vida afroamericana en el idioma del blues y el jazz. Los compositores negros, Scott Joplin entre ellos, se esforzaron por crear un género de “ópera folclórica” claramente estadounidense décadas antes de Gershwin, pero despertaron poco interés. Incluso en los años 30, Porgy and Bess fue criticada por fomentar estereotipos dañinos. Armstrong, a menudo acusado erróneamente de ser blando con el racismo y los derechos civiles, se enfrentó con dolor a las acusaciones de connivencia con el racismo. Al escucharlo en este contexto, estas cuestiones son inevitables, pero la exuberante belleza de la música trasciende cualquier otra consideración.

La trompeta de Armstrong alcanza una perfección melódica deslumbrante en el estribillo inicial de “I Got Plenty O' Nuttin’”, en la que Fitzgerald canta “I am glad I'm alive” (Me alegro de estar viva) con voz inolvidablemente triunfante. Armstrong abre “Bess, You Is My Woman Now” con una desgarradora voz a destiempo, a la que Fitzgerald responde con sedosa seguridad y con ritmo impecable: “Porgy, I's Your Woman Now” (Porgy, yo soy tu mujer ahora). Su delicada expresión en el siguiente verso, “There’s no wrinkle on my brow” (No hay arrugas en mi frente), parece llegada del cielo. Armstrong da una clase magistral de swing, el estilo que prácticamente inventó en los años 20, en “A Woman Is a Sometime Thing”, que canta como solista. La balada de Fitzgerald como solista, “I Wants to Stay Here” (también conocida como “I Loves You, Porgy”), transmite una emoción difícil de expresar en palabras. “My Man's Gone Now” y los interludios “Buzzard Song” y “Doctor Jesus” son inquietantes e inusuales para la primera dama de la canción. La combinación de estos y otros elementos convierte a Porgy and Bess en uno de los grandes álbumes vocales de la época y posiblemente de todos los tiempos.

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