15 canciones, 53 minutos

NOTAS DE LOS EDITORES

Tras tres años de sencillos que han definido la vanguardia del urbano latino, muchos pensábamos que tal vez Bad Bunny no necesitaba un álbum que concentrara toda su imparable ambición creativa. Pero X 100PRE reinventa no sólo el presente del trap o el dancehall, sino también la larga tradición latina que va de la cumbia al boogaloo; todo con el brillo crepuscular que una pista de baile proyecta justo antes de que salga el sol. “Ahora me siento completamente libre como artista y como persona. Me complace mostrar a la gente algo diferente”, explica el puertorriqueño a Apple Music.

Muchas de las canciones de X 100PRE lidian con rupturas sentimentales y decepciones amorosas, quizás ninguna con tanta precisión quirúrgica como “NI BIEN NI MAL” (“Mi alma está en guerra, es terreno sirio / Las botellas de vino terminan en vidrio”). Otras celebran un estilo de vida y una identidad con la suficiente lucidez como para no terminar tomándoselo todo en serio, como en la trepidante “Ser Bichote” (que encierra un mensaje político poco frecuente en la música urbana de hoy), o la lujosa “Caro” (“Lo mismo bebo Moët que bebo guaro”). Y cuando Bad Bunny levanta el pie del freno en “La Romana”, una explosiva colaboración con El Alfa a ritmo de trap, bachata y dembow, sabemos que estamos ante una fuerza creativa indomable.

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Tras tres años de sencillos que han definido la vanguardia del urbano latino, muchos pensábamos que tal vez Bad Bunny no necesitaba un álbum que concentrara toda su imparable ambición creativa. Pero X 100PRE reinventa no sólo el presente del trap o el dancehall, sino también la larga tradición latina que va de la cumbia al boogaloo; todo con el brillo crepuscular que una pista de baile proyecta justo antes de que salga el sol. “Ahora me siento completamente libre como artista y como persona. Me complace mostrar a la gente algo diferente”, explica el puertorriqueño a Apple Music.

Muchas de las canciones de X 100PRE lidian con rupturas sentimentales y decepciones amorosas, quizás ninguna con tanta precisión quirúrgica como “NI BIEN NI MAL” (“Mi alma está en guerra, es terreno sirio / Las botellas de vino terminan en vidrio”). Otras celebran un estilo de vida y una identidad con la suficiente lucidez como para no terminar tomándoselo todo en serio, como en la trepidante “Ser Bichote” (que encierra un mensaje político poco frecuente en la música urbana de hoy), o la lujosa “Caro” (“Lo mismo bebo Moët que bebo guaro”). Y cuando Bad Bunny levanta el pie del freno en “La Romana”, una explosiva colaboración con El Alfa a ritmo de trap, bachata y dembow, sabemos que estamos ante una fuerza creativa indomable.

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